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Celibidache contra todo

El mundo musical está poblado de 'gallinas', 'fascistas' e 'ignorantes', según el director

El director de orquesta Sergiu Celibidache, de 79 años, desató ayer sus truenos circenses en la Residencia de Estudiantes de Madrid. ¿Una lección magistral? Celibidache derrochó ingenio y emoción y los asistentes se entregaron a sus palabras con igual intensidad que en un concierto. Quedó clara su alergia a las grabaciones discográficas, su odio por el sistema del estrellato musical, su independencia rabiosa, su egomanía, los destellos de un profundo saber y las maldades que le han hecho famoso. La joven, bella y famosa instrumentista alemana Anne-Sophie Mutter se llevó la peor parte. "Es como una gallina que está tocando el violín", dijo de ella.

"iHe resistido!", clamó Celibidache, uno de los miembros más ilustres de la diáspora cultural rumana. "Siento la enorme satisfacción de no haber cedido jamás a un solo compromiso. Para ello, he tenido que pelear con una larga lista de cretinos investidos de una dudosa autoridad".A partir de ahí, Celibidache hizo honor a su reputación de decir siempre lo que piensa. Y su pensamiento es paradójico, fenomenológico y extremo. Una frase suya se podría interpretar corno disculpa a sus salidas, en ocasiones extemporáneas: "Por naturaleza soy exagerado, siempre me han interesado los extremos".

El director de orquesta ofrece hasta el próximo sábado en Madrid una serie de conciertos, con la Filarmónica de Múnich, en el Auditorio Nacional. La sala sinfónica de este recinto fue también objeto de su afán crítico, cuando calificó de "cursi" su acústica, para matizar acto seguido que "es un poco cruda, gritada, en voz alta, sin contenido".

Al final de su charla de ayer, que duró dos horas, el compositor Carmelo Bernaola echó de menos preguntas musicales, ya que el público se inclinó por recabar la opinión del músico sobre autores, directores y solistas.

"Un ejemplo trágico de mi vida", dijo, "ha sido el violinista Itzhak Perlman, con el que interpreté hace mucho tiempo el Concierto en sol menor de Prokofiev. Yo hubiera apostado por él entonces. Hace dos años volvi a actuar con él y fue un desastre. La diferencia es que la primera vez no tenía ni para un par de pantalones, y en la segunda ya disponía de una abultada cuenta corriente".

Un espectador habló del director de orquesta como protagonista, y Celibidache comenzó una airada diatriba contra esta palabra, empezando por Toscanini. "Es el peor músico de todos los tiempos", dijo, "alguien que confundió la dicción con el valor de la idea. Y, sin embargo, consiguió ser el gran protagonista, no hubo mayor resonancia que la suya, él, que era un ignorante total. ¿Protagonista?, ¿para quién?"

Sombras para un espíritu

La industria musical de la actualidad está llena de sombras para un espíritu como el de Celibidache. "Los ensayos no producen nada, y los conciertos casualmente producen dinero. Así que lo único que montan son conciertos. No hay orquesta en Estados Unidos en la que te dejen hacer más de dos ensayos. Esa es la cara del mundo musical de hoy".El vedetismo tuvo su máxima representación en el fallecido Herbert von Karajan, sobre el que hay mucho que decir, según Celibidache: "Su gran talento no ha servido para nada a la música. Tenía poco de músico y mucho de ministro de Exteriores. Uno de sus contratos en Japón incluía una cláusula para visitar al emperador, y en otro contrato pedía seis motocieletas, dos coches, el coche en el que iba él, y otras seis motocicletas. Para vomitar".

También explicó por qué no graba discos: "¿Qué tiene que ver una grabación discográfica con la música? Absolutamente nada. Es la negación del momento artístico. Con el disco se hundió el mundo musical. Cuando yo era joven había 15 directores, hoy no hay uno solo en toda Alemania".

Una lista de nombres a los que Celibidache dedicó ayer comentarios incluye al citado Toscamm ("fue miembro del partido fascista italiano") y a Daniel Bareriboim ("Su talento como pianista es único, pero como director no logra las sonoridades que en su piano son fantásticas; le acecha, además, un enorme peligro: no sabe decir no"). Sobre Bruckner: "El más grande sinfonista de todos los tiernpos". Sobre Mahler: "Uno de los peores ignorantes de todos los tiempos".

Tres frases sueltas: "Todo lo que la gente piensa de Dios no puede ser". "El tiempo es la fotografía de la complejidad". "Una especie de nube negra domina Rumanía: es increíble lo que han podido hacer con un país que fue rico, inspirado, multiforme... "

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de octubre de 1991