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Jordania teme que el agua sea la espoleta de una nueva guerra en Oriente Próximo

Preocupado porque el agua pueda convertirse en espoleta de un nuevo conflicto en Oriente Próximo, el reino de Jordania está impulsando activamente la creación de mecanismos de cooperación para el armónico aprovechamiento del más escaso y valioso recurso de la región. "Hay que poner en marcha la primera discusión interdisciplinaria sobre recursos hidráulicos y energía" sostiene el príncipe de Jordania Hasan Bin Talal

"La explotación del agua y el movimiento del agua han sido tradicionalmente algo irracional en la zona. Es hora de adoptar medidas para crear un concepto transnacional a este respecto", añade el heredero del trono hachemí en una entrevista con EL PAÍS.El último toque de alarma de que la cuestión del agua encierra un conflicto latente lo dio hace una semana la Comisión de las Naciones Unidas para el Desarrollo Económico y Social en Asia Occidental, el organismo más conocido por su acrónimo en inglés, ESCWA. Extractos de un informe divulgado en Ammán acusan a Turquía y a Israel de monopolizar los recursos hidráulicos de la región. También advierte ese informe que a menos que se adopten pasos concretos, la próxima guerra en Oriente Próximo puede ser causada por disputas sobre agua.

Aunque ligada íntimamente ala seguridad y al desarrollo de la región, la cuestión del agua no recibe el mismo grado de atención que los problemas políticos territoriales. Expertos en el tema afirman que la ausencia de acuerdos internacionales a este respecto, el rápido crecimiento demográfico en la zona y la renuencia de algunos Gobiernos a hablar de cooperación técnica mientras no se halle una solución al conflicto árabe-israelí están multiplicando peligrosamente los riesgos.

Turquía e Israel, dicen esos expertos, deben cooperar con sus vecinos para asegurar el abastecimiento de agua, algo que se convertiría automáticamente en el pilar de la futura seguridad de la zona. "A ninguno de los países productores de petróleo se les ha permitido monopolizar ese recurso. Lo propio debería hacerse con los recursos hidráulicos de Turquía e Israel", dice el informe. "La actual situación del agua puede llevar a graves e indeseables disparidades de las que no se escapa la posibilidad de una guerra entre las partes que comparten el agua".

"En el marco del nuevo orden mundial, el uso equilibrado de los recursos hidráulicos debe estar al alcance de todos. El agua no debe ser utilizada como un instrumento de hegemonía", añade.

La filosofía detrás del movimiento para desterrar la tentación de usar el agua como arma política propugna un acuerdo entre los 15 países que se benefician de las ajuas de los ríos Jordán, Nilo y Eufrates. Pero el estudio de la ESCWA señala que Turquía, por ejemplo, se ha abstenido reieteradamente de firmar acuerdos con sus vecinos, aunque se ha mostrado dispuesta a vender agua a los países del golfo Pérsico. También apunta que Israel, por su parte, "ha hecho todo lo posible para utilizar los recursos hidráulicos de los territorios árabes ocupados y convertirlos en fuentes propias".

El dominio israelí

El informe puntualiza que Israel ya controla el 60% de los recursos hidráulicos de Gaza y CisJordania y que la inmigración de cerca de un millón de judíos soviéticos elevará notablemente la futura demanda de agua en el Estado judío.

Con la mirada puesta en los riesgos y desafíos hacia finales de esta década, el prí ncipe Hasan propone un mecanismo de "desarrollo complementario e interdependiente" e inspirado en unespíritu similar al de la Conferencia de Helsinki.

Ankara acaba de posponer una conferencia de expertos en el tema del agua prevista para noviembre para evitar que pueda crear problemas a la conferencia de paz para Oriente Próximo auspiciada por EE UU, ante la negativa de algunos países árabes de compartir mesa con Israel. Países como Jordania parecen inclinados a adoptar un enfoque paralelo y simultáneo: poner en marcha estudios sobre el agua inmediatamente después de que se inicie la conferencia de paz, planeada para fines de este mes. Según el príncipe Hasan, "ignorar o postergar la búsqueda de mecanismos de cooperación regional que incluyan el tema del agua puede acarrear graves consecuencias para todos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de octubre de 1991

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