Una despedida tras otra

Delibes es consciente de que sus últimas obras, Madera de héroe, Mi vida al aire libre, Pegar la hebra, y ahora Señora de rojo sobre fondo gris, son una especie de balance final. "Soy consciente de que estoy como cerrando la tienda, de que estoy rematando todo lo que he hecho antes. Estoy dándole vueltas a mis recuerdos, a mis situaciones pasadas. Creo que es sencillamente la vejez. Yo me he dado cuenta estos días que los últimos libros tenían este carácter", se confiesa."En general, en toda mi obra hay mucho autoblográfico, pero había más imaginación antes. Ahora parece que encuentras un cierto regusto en la evocación. Lo que no puedo decir es que haya sido una actitud deliberada, sino sencillamente es que yo creo que en el momento en que empiezas a envejecer, esta cosa evocativa y nostálgica cobra más fuerza".

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Y como otra despedida, en este caso de su pasión por la caza, vive la elaboración de su nuevo libro, Mi último coto. "Yo creo que ya poco puedo durar cazando. La caza mía es muy dura, porque yo cazo andando, no esperando que me traigan las perdices. Y a los 70 años estas laderas de Castilla me pesan mucho en las piernas. Presiento que el momento de la despedida de la caza está a la vuelta de la esquina y estoy haciendo este libro en el que cuento cómo encontré la caza cuando empecé y cómo está ahora. Estoy asustado y descorazonado. Después de tanto hablar de que los cazadores íbamos a acabar con la caza, ahora hay más perdices que nunca, pero fabricadas en corrat. Es decir, que la caza que buscaba el duelo de la persona con un animal silvestre ha desaparecido".

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 03 de octubre de 1991.

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