Fidel Castro recibió a Fraga a pie de avión

Manuel Fraga, presidente de la Xunta, fue recibido en la madrugada de ayer en La Habana por el propio comandante Fidel Castro, que le esperaba al pie de la escalerilla del avión y conversó con él de forma relajada durante los 20 minutos que duró la ceremonia de bienvenida. La presencia de astro en el aeropuerto habanero, reservada para los más altos mandatarios que llegan a la isla, bautizó de solemnidad esta visita en su comienzo, que se llenó inmediatamente de emotividad cuando Fraga fue aclamado por 2.000 gallegos que, con ritmo de gaitas de fondo, coreaban entre lágrimas su nombre y el de Fidel y se precipitaban para estrecharle la mano.

Eran las 2.02 de la madrugada y desde horas antes la casi solitaria noche de La Habana advertía que algo especial iba a ocurrir. La avenida de Rancho Boyeros, que conduce al aeropuerto, se encontraba controlada por una compañía de guardias. Un alto número de militares con uniforme de alta graduación cambiaban impresiones entre sí cerca de la terminal del aeropuerto José Martí. Eran síntomas de que Castro estaba a punto de llegar.Y llegó. Cuando el accidentado DC-10 de Iberia Rías gallegas paró turbinas, Castro, con uniforme verde oliva, avanzó con paso firme sobre la pista, flanqueado por el vicepresidente del Consejo de Estado, José Ramón Fernández, y por el encargado de negocios español, Ignacio Rupérez, quien suplía al ausente embajador Gumersindo Rico. El embajador era esperado anoche en La Habana (madrugada de hoy en España).

Los atormentados pasajeros de Iberia no daban crédito a lo que veían y se olvidaron inmediatamente de la espera de siete horas en Barajas y de un vuelo lleno de incomodidades.

Fraga y Castro, de 69 y 65 años, respectivamente, ambos hijos de gallegos emigrados a Cuba, se abrazaron. Pero su primer encuentro no quedó sólo en el saludo. Los dos políticos, en una amena conversación en la que desgranaron recuerdos sobre Cuba y Galicia, permanecieron en la pista y, durante casi diez minutos, saludaron uno a uno a todos los acompañantes del presidente de la Xunta en su visita: séquito, periodistas y unos 30 empresarlos gallegos que aprovecharán para explorar posibles negocios."Hombre, ¿cómo estás?"

Metros más atrás, esperaba a Fraga una interminable fila de autoridades y miembros de la colonia española entre los que se encontraban ocho ministros del Gobierno cubano, las principales autoridades de La Habana, la misión diplomática española y los presidentes de cada una de las sociedades gallegas establecidas en la isla. Y algún que otro insigne gallego, como el industrial Eduardo Barreiros, al mismo tiempo amigo personal de Fraga y de Castro.

Lo que más afecta es lo que sucede más cerca. Para no perderte nada, suscríbete.
Suscríbete

'Hombre, ¿cómo estás?', fue el saludo -quizás el más efusivo de Fraga tras su encuentro con Fidel- con el que el presidente de la Xunta se dirigió a Barreiros. El industrial español se encuentra desde hace años en Cuba al frente de un proyecto para fabricar motores industriales.

Fraga se dirigió después a saludar a los 2.000 gallegos, que, desde las siete de la tarde y ajenos a las incidencias del vuelo, esperaban a su presidente con trajes regionales, gritos, banderas y pancartas.

El presidente de la Xunta, que vestía un impecable traje gris claro y portaba en su mano izquierda un sombrero, dejó caer unas lágrimas cuando se topó con un grupo de hijos de emigrantes de Villalba que trataban de abrazarle.

Momentos antes, Fraga había besado a varios niños que aquel estruendo había ya despertado tras la espera y había tenido oportunidad de saludar al gallego más anciano de la isla, Manuel Villar Castro, de 107 años, quien emigró a Cuba en 1905. Fidel Castro, que seguía atento lo que los gallegos le comentaban a su presidente, puso la mano sobre el hombro del anciano Villar y le dijo: "Estás como un toro".

Terminada esta ceremonia, coronada con una sesión de danzas regionales, Fraga y Castro se introdujeron en el Mercedes presidencial y salieron a toda velocidad hacia la casa de protocolo de El Laguito, residencia oficial de los jefes de Estado que visitan la isla y en la que permanecerá el presidente de la Xunta hasta el próximo domingo.

Fraga, que inició ya clareado el día sus actividades con un recorrido por el centro histórico de La Habana, asistió a las nueve en punto de la mañana a la imposición de la distinción de huésped ilustre de la capital cubana. Durante este acto, el presidente gallego expresó sus profundos deseos de ver reconciliado a todo el pueblo cubano y de que se integre plenamente en la "comunidad hispana del 92". Fraga tiene previsto hasta el domingo un maratoniano programa de actos.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS