Ceremonia de pasión y crueldad
El amante de la China del norte está ahí para destruir El amante película. A Duras le interesa "el cine dicho, no el cine hablado", y ha salpicado su nueva novela no sólo de palabras claves cambiadas -"la petite" es ahora "l'enfant"-, de imágenes claves distintas -el cambio de color de los increíbles zapatos, el hecho de que la protagonista tenga ahora un año menos, etcétera-, sino de anotaciones malintencionadas para con los de "Ios millones" de las películas: "En el caso de que el libro se convirtiese en película, no convendría que l'enfant sea únicamente una belleza bella. Esto sería peligroso para la película. Una especie de miss Francia-enfant hundiría el filme. Aún diría más: lo haría desaparecer. La belleza no hace nada. La belleza no mira. Es contemplada". La pobre actriz elegida por Jean-Jacques Annaud tiene ante sí un reto difícil. Luego, en otros pasajes, aconseja cómo filmar las secuencias de amor: la cámara huirá de los cuerpos y saldrá a la calle para buscar sonidos y ... ¡olores!
Traqueotomía
Duras habla dificultosamente. Ahora no es tan sólo una mujer salvada del alcohol, sino una anciana a la que han realizado una traqueotomía. El amante ha escapado a su control, no es ella quien lo filmará. Su anterior editor -ha vuelto a Gallimard-, Jeróme Lindon, de Minuit, ha sido acusado por ella de intentar aprovecharse de su enfermedad para corregir el texto hasta extremos intolerables, de estricta sintaxis normativa. Lindon lo niega, pero ahora él también, como Annaud, es la gasolina que la escritora y ex cineasta -"el cine es una depravación del lenguaje. Es obsceno", dijo Duras en el programa de Bernard Raputiliza para mantener caliente su motor. Qué más da. Lo único que de verdad cuenta es que haya revivido su amor y nosotros hayamos podido asistir de nuevo a esa ceremonia de crueldad y pasión.


























































