Haraquiris
Mucho podría decirse de las peculiaridades lingüísticas de este periódico, pero sólo voy a referirme a una de las más curiosas: su empeño en castellanizar castizamente tantas palabras, costumbre muy chocante para quienes creemos que un diario de ámbito estatal debería estar redactado en el español de todos. Vean un trozo de prosa compuesto con su estilo: "Estaba sentada en el bidé y tan absorta en la lectura de] compló, que cuando consultó el reló y vio la hora que era, salió corriendo del chalé sin apurar la copa de coñá, y hasta se olvidó el bolso con el carné".Por otro lado, su afán castellanizador alcanza incluso a idiomas tan alejados del nuestro como el japonés. Escribir haraquiri es una barbaridad y evidencia un absurdo menosprecio hacia una letra tan apreciada en otras latitudes como es la k. ¿Por qué quiri y no kiri, si esta palabra procede del verbo nipón kiru, que significa cortar? Si son consecuentes, deberán escribir camicace en vez de kamikaze, (kami = dios; kaze -viento).-


























































