GOLPE DE ESTADO EN LA U.R.S.S.

Las republicas bálticas preparan la resistencia

Las repúblicas rebeldes de] Báltico se preparan para resistir al Comité de Emergencia que ha tomado el poder en la URSS. Estonia declaró ayer su independencia con carácter inmediato en una votación parlamentaria en la que la propuesta obtuvo 69 votos de los 104 posibles. Los diputados rusohablantes se abstuvieron. En Riga se produjo el primer muerto a manos de los militares soviéticos. Mientras, las ocho repúblicas que iban a firmar el Tratado de la Unión se niegan a rubricar una declaración conjunta con Rusia condenando el golpe de Estado.

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Estonia, Letonia y Lituania trabajaban ayer en un doble frente: el militar, en el que se organizaba una posible resistencia armada, y el diplomático, con la previsión de tener que instalar un Gobierno en el exilio en el caso de que las fuerzas dependientes de las autoridades golpistas acabaran imponiéndose. Pero no todas las repúblicas reaccionaron con igual contundencia frente al nuevo Gobierno soviético. Uzbekistán y Azerbaiyán se pronunciaron a favor de los nuevos dirigentes, mientras que, además de las tres repúblicas bálticas y Rusia, Moldavia y Kazajstán se declaraban en contra de los golpistas. Armenia y Georgia, por su parte, aseguraban que los cambios no les conciernen. Ucrania evitó definirse."Es realmente decepcionante", decía a EL PAÍS un ayudante del presidente ruso, Borís Yeltsin, quien confesaba que se sentían traicionados por las otras repúblicas. Cuando Yeltsin telefoneó a Nursultán Nazarbáyev, presidente de Kazajstán, éste le dijo que aún no le podía decir nada porque no había tenido tiempo de consultar con su gente. "¿Y quién es su gente? Nazarbáyev ha conservado en Kazajstán a la nomenklatura comunista y sigue siendo el primer secretario del partido republicano. Esa es su base de apoyo y eso lo explica todo", decía con amargura el asesor del presidente ruso. Posteriomente, sin embargo, Nazarbáyev condenó la actuación del Comité de Emergencia.

Sí fueron infructuosas las conversaciones con las autoridades de Uzbekistán, la otra república que debía haber firmado el Tratado de la Unión y quese alineó con el nuevo Gobierno.

El presidente del Sóviet Supremo de Ucrania, la segunda república en importancia, declaró que no se podían hacer apreciaciones apresuradas e hizo un llamamiento a la calmá, pidiendo que no se incitara a la huelga.

Otra era la situación en el Báltico, donde las tropas comenzaron ayer a tomar algunos edificos clave de Riga, la capital letona. Unos soldados dispararon contra un minibús en esa ciudad, cobrándose la primera vida del golpe de Estado. El Ejército asumió el control del Ministerio del Interior letón, de la televisión y de la sede del Frente Popular. El jefe de los comunistas letones, Alfred Rubiks, convocó una conferencia de prensa en la que anunció que desde ese momento la "Constitución y las leyes soviéticas" quedaban restauradas.

Gobierno estonio

El Gobierno de Estonia convocó en un primer momento "a todas las fuerzas democráticas tanto de las actuales como de las ex repúblicas de la URSS, así como a los países del Báltico a una estrecha colaboración política para defender la democracia y la libertad", se dice en un comunicado gubernamental estonio. El documento apoya la idea de una huelga general política, lanzada por Yeltsin. Ya entrada la noche, el Parlamento de Estonia aprobó una declaración de independencia y la creación de sus propios órganos de poder constitucional.

En la mañana de ayer, a Tallin, la capital estonia, llegó una columna de talnqués que fue recibida por representantes de la guarnición local y por el alcalde, Andres Tork. Éste informó que había dado copias de los decretos de Yeltsin a los soldados. Los dirigentes de Tallin señalaron que las tropas soviéticas acantonadas en la ciudad no usarían la fuerza ni siquiera si el nuevo Gobierno del Kremlin se lo ordenaba.

En Lituania, el presidente Vytautas Landsbergis exhortó a la población a usar métodos pacíficos para resistir a las tropas soviéticas. Landsbergis ordenó que los guardafronteras que custodian 50 puestos lituanos y que durante este año fueron víctimas de múltiples ataques abandonaran sus posiciones.

Miles de lituanos se encuentran congregados en los alrededores de su Parlamento dispuestos a defender a las autoridades nacionales como durante los trágicos acontecimientos que vivieron en enero de este año. De hecho, se ha erigido las mismas barricadas que en enero pasado, según informa desde Tallin Michael Tarm.

Ayer, el Parlamento lituano se reunió en sesión extraordinaria para ratificar el Tratado con Rusia y aprobó un mensaje al Sóviet Supremo ruso y al presidente Borís Yeltsin. "Una camarilla anticonstitucional trata de tomar el poder con ayuda de la ruda fuerza militar", se dice en el documento. Algunos diputados aseguraban que las fuerzas pro golpistas habían armado a grupos civiles afines.

Moldavia ha sido una de las repúblicas que más enérgicamente ha reaccionado ante el golpe de Estado. El presidente, Mircha Snegur, declaró anticonstitucional al Comité Estatal de Emergencia y, además, prohibió la distribución en territorio de Moldavia de los periódicos permitidos por el órgano golpista. Sin embargo, en la autoproclamada República Moldava del Dniéster, dominada por comunistas que no desean la independencia de Moldavia, el golpe de Estado ha sido recibido con júbilo.

Los dirigentes de Armenia y Georgia han llamado a la calma, declarando que los cambios en el Kremlln no les conciernen. Y el presidente georgiano, Zviad Gamsajurdia, incluso ha llegado al acuerdo con los militares soviéticos de desarmar no sólo a las formaciones paramilitares contrarias a él sino también a la Guardia Nacional georgiana, recientemente creada. La otra república transcaucásica, Azerbaiyán, ha manifestado su apoyo al nuevo Gobierno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0020, 20 de agosto de 1991.

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