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Suráfrica amnistía a 40.000 exiliados

El Gobierno de Suráfrica y la Alta Comisaría de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) rubricaron ayer un acuerdo que establece la concesión de amnistía para los exiliados por motivos políticos, muchos de ellos miembros del Congreso Nacional Africano (ANC), la organización que encabeza Nelson Mandela. El número de beneficiarios se sitúa en unos 40.000, la mayoría residentes en Zambia.

Portavoces de la ONU anunciaron en Ginebra que el acuerdo alcanzado suponía la amnistía para todos los exiliados, pero el ministro surafricano del Interior, Roelof Pik Botha, dijo en Pretoria que el Gobierno mantenía su derecho a tomar la decisión final en cada caso. Los acusados o condenados por delitos comunes están excluidos, precisó Botha. Este punto sigue causando fricción entre el Gobierno surafricano y el ANC, ya que ambos discrepan sobre la definición exacta de "exiliado político".Unos 40.000 surafricanos abandonaron el país en los últimos 30 años, especialmente durante la década de los setenta, a causa de la represión motivada por la política de segregación racial o apartheid impuesta por Pretoria.

La vuelta de los exiliados es, junto con la puesta en libertad de los presos políticos, una condición inexcusable puesta por Mandela para iniciar con el Gobierno las negociaciones sobre la nueva Constitución y el futuro del país.

En respuesta al acuerdo de Ginebra, el ANC indicó que ha puesto en libertad a todos los espías del Gobierno surafricano que custodiaba. El comunicado señala que 32 de los "más importantes" agentes volverán a Suráfrica hoy, en un avión procedente de Nairobi, y serán entregados al Comité Internacional de la Cruz Roja.

El acuerdo tiene, además, una gran importancia simbólica, al mostrar la voluntad del presidente Willy de Klerk de colaborar con el ANC y con las Naciones Unidas. Suráfrica fue expulsada de la Asamblea General de la ONU en 1974. Fuentes de la ACNUR afirmaron que podrían abrir una oficina en ese país en las próximas semanas. Desde ella se controlaría el cumplimiento del acuerdo alcanzado. Muchos exiliados temen ser detenidos en cuanto pisen suelo surafricano. Ésta sería la primera oficina de la ONU en Suráfrica en 30 años. Botha declaró que la presencia de la ACNUR en Suráfrica no supone que vaya a intervenir en los asuntos internos del país ya que las acciones del organismo serán "humanitarias y políticamente neutrales".

Pallo Jordan, portavoz del ANC, se felicitó por el acuerdo que, en su opinión, "permitirá que sean liberados los fondos internacionales aprobados para sufragar el retorno de los exiliados. Este dinero ayudará mucho al ANC a reintegrar a miles de exiliados". Jackie Selebi, responsable del comité que coordina las repatriaciones, calcula que el regreso de 20.000 personas de aquí a final de año costará unos 9.000 millones de pesetas.

A los exillados no les espera un regreso confortable. El desempleo crece en Suráfrica, la vivienda escasea y la educación no es en general buena para los negros. Los que vuelvan recibirán, a través del ANC, unas 26.000 pesetas como subsidio. Pero con el acuerdo de Ginebra, la ayuda internacional puede hacer que esa cifra aumente.

Desde agosto de 1990, algunos exiliados han ido poco a poco regresando. Unos 3.000 de ellos volvieron sólo entre marzo y abril de este año.

El profesor Peter Vale, de la Universidad del Cabo, considera el acuerdo obtenido en Ginebra como "uno de los más importantes acontecimientos políticos y representa el final del aislamiento de Suráfrica en la comunidad internacional".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de agosto de 1991

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