EE UU bloquea el acuerdo que prohíbia por 50 años la explotación mineral de la Antártida

Estados Unidos bloqueó ayer, víspera del 300 aniversario de,l Tratado Antártico, la adopción del protocolo de Madrid sobre la protección global del continente helado, acordado en abril de este año. Washington no ha aceptado el artículo 25 del documento, que preveía en qué condiciones podría levantarse la prohibición de explotar mineralmente la Antártida. El protocolo de Madrid vetaba la explotación de las riquezas del continente durante un mínimo de 50 años. Para EE UU, el artículo 25 equivalía de hecho a una prohibición permanente de ese tipo de explotaciones.

El delegado estadounidense, Curtis Bohlen, pidió excusas al resto de las delegaciones y anunció que su Gobierno necesitaba más tiempo para estudiar ese artículo. También advirtió que esa decisión no era ni positiva ni negativa para el protocolo. El resto de las delegaciones -a la reunión de Madrid han asistido representantes de 39 países- estaban dispuestas a adoptar el protocolo, según diversas fuentes, y aunque dos o tres países habían expuesto que el texto final suponía algunas dificultades, aceptaban asumirlo para no romper el consenso. Carlos Blasco, delegado español y presidente de la reunión, lamentó que no se Firmara el protocolo el 23 de junio, y dijo que eso no significaba un bloqueo en las negociaciones, sino una pausa, "porque un Gobierno ha dicho que no podía pronunciarse en estos momentos". Blasco añadió que unos 14 países, incluida España, estaban dispuestos a firmar.La delegación española ha propuesto la celebración de una nueva ronda de conversaciones en Madrid antes de la 16ª reunión ordinaria del Tratado Antártico, que se celebrará a partir del 7 de octubre en Bonn, "para aprobar el artículo pendiente y establecer un texto definitivo que sea susceptible de ser aprobado por todas las partes del tratado".

A comienzos de la reunión celebrada en Madrid esta semana, la delegación estadounidense sorprendía al resto de las representaciones diplomáticas al indicar que no aceptaba el artículo 24 del documento, que a última hora pasaría a ser el 25 al incluirse otro referente a definiciones. El artículo en cuestión recogía las condiciones por las que podría levantarse la prohibición de explotar los recursos minerales antárticos, una vez pasados 50 años. El texto exigía que para aprobarse esta postura debería pronunciarse unánimemente el 75% de las partes contratantes del tratado, incluidos los 26 países con derecho a voto en la actualidad. Esta posición no fue aceptada por EE UU, al considerar que de esa forma se otorgaba derecho de veto a cualquier país. La delegación estadounidense propuso entonces una modificación del artículo que incluyera que cualquier petición para levantar la prohibición de explotar los recursos minerales antárticos fuese adoptada sólo por mayoria simple de los 26 países consultivos. Asimismo expresaba las condiciones para que cualquier país que pidiera una modificación del texto pudiera salirse del artículo 6 del protocolo, que prohibía la explotación mineral, si no se aceptaba su propuesta en tres anos, pasados los 50 de moratoria.

Texto alternativo

Ante esta postura estadounidense se reabrieron los debates y a instancias de la presidencia española se redactó un texto alternativo al artículo 25, que se envió con prisas a los respectivos Gobiernos para su apróbación. El texto decía que cualquier enmienda o modificación propuesta en una conferencia, una vez pasados 50 años, debería ser adoptada por la mayoría de los países, incluidas las tres cuartas partes de los países consultivos en el momento de adoptarse el protocolo. Además, incluía la posibilidad de que cualquier país se saliera del protocolo, y no sólo del artículo 6 como pedía EE UU, si su propuesta de modificación del documento, una Vez aprobada, no hubiera sido adoptada a los tres años de su exposición. Este nuevo texto tampoco fue aceptado por Estados Unidos.

El representante francés, Jean-Pierre Puissochet, dijo que dudaba de que EE UU fuera a aceptar el artículo 25 tal como estaba redactado. John McCarthy, delegado australiano, señaló que esperaba que no volviera a reconsiderarse en el futuro el resto del documento.

El oceanográfo francés Jacques Cousteau calificó desde París el resultado de la conferencia como "un lamentable retraso", aunque expresó a la agencia France Presse su esperanza en que se vuelva a negociar. Paul Bogart, de Greenpeace, dijo que "Bush ha dejado claro que ningún precio es demasiado alto para salvaguardar sus intereses económicos. Estamos indignados". Asimismo, según Jim Barnes, de la Antaretic and Southern Ocean Coalition (ASOC), "hasta que EE UU se decida a aceptar o no el artículo mantendrá a los otros países como rehenes".

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 22 de junio de 1991.

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