Otra violenta erupción del Pinatubo, tres temblores de tierra y un tifón siembran el pánico en Filipinas

Agencias
Angeles Manila - 15 jun 1991 - 22:00 UTC

Los científicos filipinos advirtieron ayer que el volcán del monte Pinatubo puede estallar de forma devastadora en cualquier momento. Las autoridades han urgido a los habitantes de tres ciudades próximas y de las áreas circundantes para que abandonen sus hogares y huyan cuanto antes. Los efectivos militares de la base aérea norteamericana de Clark, la más importante de Asia, que se encuentra cubierta por capas de cenizas, evacuaron ayer totalmente el recinto, situado a 80 kilómetros de Manila. La capital filipina se vio envuelta en el humo del volcán, cuya lava ha inundado zonas enteras con ayuda de las lluvias provocadas por un tifón.

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Estados Unidos ha asegurado a la población filipina que los sistemas de armas guardados en los bunkers subterráneos de la base de Clark están seguros y no corren ningún peligro. Washington ha eludido comentar si el arsenal incluye también cabezas nucleares, lo que haría especialmente peligrosa la situación.Los encargados del Instituto de Vulcanología y Sismiología de Filipinas han advertido que el peligro del volcán, que no había entrado en erupción desde hacía 600 años, se ha extendido ahora a una zona comprendida entre los 30 y los 40 kilómetros de distancia. Dentro de este radio de acción están situadas las ciudades de Ángeles, San Fernando y Olongapo, cercana a la base naval norteamericana de Subic Bay. Ronaldo Arboleda, geólogo del citado instituto, aseguró: "La situación es realmente muy peligrosa".

El Pinatubo lanzó ayer violentas explosiones que produjeron una lluvia de piedras y lava incandescentes sobre los campos de refugiados, en los que se concentran unas 70.000 personas huidas de la primera explosión, el domingo pasado, y sobre las dos citadas bases militares de Estados Unidos. Esta cantidad pueden incrementarse ahora considerablemente, ya que las lluvias y las tormentas amenazan de nuevo con inundaciones varias provincias, incluida la de Zimbalea, donde está situado el volcán.

Desde el domingo pasado han muerto 18 personas y varios cientos han resultado heridas. La mayor parte de las víctimas lo han sido en las últimas horas como consecuencia de riadas de lodo.

Manila quedó ayer por la tarde sumergida en la oscuridad poco después de las explosiones del Pinatubo. Las casas tuvieron que recurrir a la luz eléctrica y los , automóviles tuvieron que utilizar sus faros para circular por las calles. El ministro de Defensa, Fidel Ramos, jefe del Centro Nacional contra las Catástrofes, pidió ayer a la población que mantenga la calma e informó que otras ciudades, además de Manila, se verán asimismo afectadas por nubes de humo y gas.

"Es como el día del juicio final", dice Richard Dizon, propietario de un hotel en Ángeles, a pocos kilómetros de distancia del Pinatubo. A la violenta erupción del volcán se han sumado tres temblores de tierra, posiblemente producidos por la actividad del volcán. Ninguno de ellos produjo víctimas.

Las explosiones, los temblores y las tormentas amenazan con magma y barro las poblaciones cercanas y se teme que puedan producirse desprendimientos de tierra.

Unas 30 personas quedaron ayer atrapadas en Ángeles al hundirse el techo de una estación de autobuses debido al peso de la ceniza volcánica acumulada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0015, 15 de junio de 1991.

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