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El PP e IU preparan su plan de competitividad y no están dispuestos a apoyar el del Gobierno

El Gobierno se va a encontrar con dificultades para lograr el apoyo de los grupos parlamentarios de la oposición a su pacto de competitividad que hoy estudia de nuevo el Consejo de Ministros. El consenso, que parecía seguro antes de las elecciones locales y autonómicas del 26 de mayo, ahora es muy difícil. Los resultados que obtuvieron en ellas el Partido Popular e Izquierda Unida ha suscitado que los dos partidos se replanteen su respaldo al plan socialista y de hecho están preparando su propia propuesta de plan de competitividad.

El Partido Popular e Izquierda Unida no están dispuestos a hacer ninguna concesión al Gobierno, ya que su estrategia futura parte de la hipótesis del adelanto de las elecciones generales para el otoño de 1992. La oposición considera que el apoyo a la propuesta del Ejecutivo sobre el pacto de competitividad sería un balón de oxigeno que no van a facilitar a los socialistas. Por ello los grupos parlamentarios de IU y el popular están preparando sus propios textos alternativos. Una reflexión parecida está haciendo el Centro Democrático y Social (CDS), aunque en su caso es el revés electoral sufrido en los comicios locales y autónomicos el que obliga a este grupo a despegarse del partido socialista.Izquierda Unida desarrollará un documento propio después de que sus máximos dirigentes se entrevisten con las dos centrales sindicales mayoritarias y recogerá las aportaciones que les propongan los sindicalistas. El día 117, Julio Anguita, coordinador general de IU, se reunirá con Nicolas Redondo y los máximos responsables de UGT. El día 19, mantendrá un encuentro similar con el líder de Comisiones Obreras, Antonio Gutiérrez, y otros responsables de la central.El Partido Popular también elabora su propia alternativa, basada fundamentalmente en modificaciones fiscales ya que este grupo es el único que no ha apoyado la reforma fiscal que acaba de aprobar el Parlamento. Diputados de este grupo han declarado a EL PAÍS que está prácticamente descartado que apoyen el texto del Gobierno.De esta manera, se rompe el consenso parlamentario con el que el Gobierno contaba hasta hace apenas unos días en torno al documento sobre competitividad que posteriormente va a negociar con la patronal CEOE y los sindicatos UGT y CC OO. Ese texto será estudiado de nuevo hoy por el Consejo de Ministros aunque no es seguro que se apruebe esta semana. La intención del Gobierno es enviarlo primero al Parlamento, aunque todavía ayer los ministros dudaban si deben entregarlo al Pleno o a la comisión mixta Congreso-Senado para las Comunidades Europeas.

El documento definitivo ha sido redactado personalmente por el ministro de Economía y Hacienda, Carlos Solchaga, y recoge las modificaciones aportadas por el resto de los miembros del Gabinete en las reuniones celebradas el jueves y viernes de la semana pasada. Ese texto sigue recogiendo las grandes líneas que a juicio del Ejecutivo debe contener el futuro pacto. Las medidas concretas no se desvelarán hasta que se conforme una mesa negociadora con los sindicatos y la patronal.

El trámite parlamentario será muy rápido y está previsto que el texto gubernamental se estudie en una sesión. Una vez finalizado, el Gobierno iniciará las negociaciones con los interlocutores sociales de forma que a lo largo del mes de julio las conversaciones estén avanzadas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de junio de 1991

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