Antológica de Vieira da Silva, pintora de la memoria obsesiva

Se exhiben en la Fundación Juan March de Madrid 64 obras de la artista portuguesa

La Fundación Juan March presenta hasta el 7 de julio una amplia exposición antológica de Maria Helena Vieira da Silva (83 años), una de las artistas portuguesas más singulares de este siglo. Vieira da Silva, que ha vivido desde 1928 en París, refleja en su pintura su vínculo con estas dos ciudades. "Es estilísticamente francesa y poéticamente portuguesa", dice Fernado Pernes, comisario de la exposición.

La muestra que presenta la Fundación Juan March reúne 64 obras de Maria Helena Vieira da Silva, en las que se puede apreciar claramente cómo desde un principio, a fines de la década de los treinta, hasta las últimas obras, de mediados de los ochenta, existe una atmósfera común y un lenguaje pictórico preciso. "No es una artista plástica común", explica Fernando Pernes. "Vieira da Silva es una pintora fiel a una memoria obsesiva. Su obra gira en torno a su visión del paisaje de Lisboa fundida con la experiencia cultural de París".Vieira da Silva vivió y estudió en París donde siguió cursos de escultura con Bourdelle y en la academia de Fernand Léger. En 1930 se casa con el pintor húngaro Arpad Szenes, con quien compartió a lo largo de toda su vida similares ideas sobre la pintura. Ambos se sintieron atraídos por los planteamientos de Paul Klee y Kandinsky. Durante la II Guerra Mundial vivieron en Río de Janeiro y luego volvieron a París. "Vieira da Silva perteneció a la Segunda Escuela de París", continúa Pernes. "En la posguerra desarrolló una síntesis de las características de las primeras vanguardias, entre el gusto por el cosntructivismo y una atmósfera en la tradición impresionista".

Paisajes

Las obras que presenta esta exposición abarcan desde 1934 hasta 1986. Después de la muerte de Arpad Szenes, en 1985, la artista, de 83 años, ha dejado prácticamente la pintura. "Lo suyo son una especie de paisajes no naturalistas, una memoria que se torna presencia en un juego ambiguo. Es una pintora que respeta el plano del cuadro pero le da una dimensión suplementaria con las historias que desarrolla en él. El suyo es un estilo que se encuentra muy ligado al de la poesía portuguesa. Se puede decir que es en su pintura estilísticamente parisiense y poéticamente portuguesa"."En los años cuarenta y cincuenta Vieira da Silva pinta una especie de arquitecturas con ciudades destruidas, luego esos paisajes se van reconstruyendo y nacen unas perspectivas aéreas que reflejan un distanciamiento sobre el espacio real", concluye Pernes.

El universo de Maria Helena Vieria da Silva ha sido construido con minuciosidad. La suya es una pintura íntima e introvertida, como lo es la propia pintora. "El cuadro se hace añadiendo una pequeña pincelada sobre otra, como una abeja", ha declarado en una ocasión. "Fabrico mi universo así, con pequeñas cosas. Las grandes teorías del arte son bellas, pero... Las sigo, sí, pero en fin, no quiero ponerlas en práctica; lo que yo querría realizar es a mí misma..."

"Yo no sé lo que es la pintura no figurativa. Mis cuadros tienen siempre un punto de partida real. No hay que olvidar que el pintor se acostumbra a mirar las cosas y sabe realmente cómo son, en tanto que los que no son pintores no ven más que a través de fórmulas. La pintura es más difícil de hacer cuando no está basada en la naturaleza. En mi lo imaginario no es del todo imaginario. Es una contrucción, una manera de construirme a mí misma".

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