Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
Entrevista:Tomás de la Quadra-SalcedoMinistro de Justicia

"La doctrina del Tribunal Constitucional sobre el aborto impide una ley de plazos"

Tomás de la Quadra-Salcedo, el nuevo ministro de Justicia, no esperaba que Felipe González le repescase para formar parte del Gobierno, después de haber sido ministro de Administración Territorial en el primer Ejecutivo socialista. Catedrático de Derecho Administrativo, casado y con dos hijos, a sus 45 años ha sido ya presidente del Consejo de Estado. El actual debate sobre el aborto le ha llevado en estos días a cultivar su afición de jurista para obtener la conclusión de que "la doctrina del Tribunal Constitucional sobre el aborto no admite una ley de plazos". Afronta con serenidad su primer choque con un sector del PSOE partidario de una solución radical para el aborto.

La prudencia de Quadra-Salcedo, que él reconoce exagerada, le lleva a no querer pronunciarse sobre el aborto porque es un tema de su departamento y a no arriesgar una opinión sobre la ley de Extranjería, "porque es una ley de Interior". Se cree no adscrito a ninguna familia del PSOE, pero si se le califica de guerrista, contesta con orgullo: "Me considero amigo de Alfonso".Pregunta. ¿Va a impulsar el Gobierno una reforma de la ley del aborto que impida interpretaciones judiciales contrarias a la voluntad del legislador?

Respuesta. Creo que es un tema de entidad suficiente para que sea el Gobierno el que se pronuncie.

P. ¿Cuál es su opinión como jurista? Una compañera de Gobierno, Matilde Fernández, ha adelantado su posición.

R. Mi responsabilidad en esta cartera me obliga a ser más cauto. Si se decide ampliar, existe la cuarta indicación, la ley de plazos y un sistema mixto.

P. ¿Se parece a esta fórmula: "Se despenaliza el aborto cuando, a juicio del médico que lo practique, la interrupción del embarazo sería menos peligrosa para la salud física o psíquica de la mujer que su continuación"?

R. No, no hay una fórmula como esa. Lo que sí es cierto es que no hay sólo dos, sino tres.

P. ¿Cuál es la tercera?

R. No voy a decirla, porque ni siquiera la decisión de ampliar la ley actual está tomada.

P. Hay un sector del PSOE y del propio Gobierno partidario de una ley de plazos.

R. Sin adelantar nada, es la solución que puede parecer más definitiva. Pero está también cuál es la solución que encaja y se adapta mejor a la doctrina del Tribunal Constitucional. Hay que conjugar lo uno y lo otro.

P. La sentencia del Tribunal Constitucional era sobre una ley concreta y no conocemos su criterio sobre una ley de plazos.

R. Insisto en que no voy a adelantar cuál es mi posición, pero en aquella sentencia hay afirmaciones que valen para aquella ley y para todas. Por ejemplo, que el nasciturus es un bien constitucional que merece protección, no un indiferente, aunque no tiene el derecho fundamental a la vida. A partir de esa reflexión, el Constitucional exigía la existencia de otros bienes, valores o derechos capaces de prevalecer sobre el feto.

La libertad de la mujer

P. Uno de los cuatro valores superiores del ordenamiento jurídico es la libertad, según el artículo primero de la Constitución.

R. Si esa hubiera sido la concepción del tribunal, no hubiera anulado algunos preceptos que anuló, porque en ellos figuraba la voluntad de abortar de; la mujer, avalada además por el riesgo para su salud. Esto quiere decir que entendió que la libertad, a palo seco, no era elemento suficiente para abortar. Seguramente la Constitución admite otras interpretaciones, pero la que hizo el alto tribunal, mientras no la modifique, no permite el aborto fundamentado en la sola voluntad de la mujer.

P. Hay sectores menos jurídicos, pero más conectados con la sociedad y las mujeres afectadas, que están decantados hacia una ley de plazos.

R. Evaluar qué opina la sociedad es siempre delicado. A tenor de las encuestas, mayoritariamente está de acuerdo con los tres supuestos vigentes y rechaza el cuarto -la indicación socioeconómica- y la pura voluntad de abortar de la mujer. Ahora bien, el Tribunal Supremo ya ha admitido el cuarto supuesto.

P. ¿La reforma se hará en el nuevo Código Penal?

R. Puede hacerse al margen.

P. ¿Qué opina del documento episcopal sobre el aborto?

R. La Iglesia está en su derecho de hacer afirmaciones que en gran parte no son compartidas por la mayoría de la sociedad. Yo creo que por eso dice que no se debe gobernar siguiendo sólo los criterios de, la mayoría.

P. El ginecólogo Germán Sáenz de Santamaría sigue en la cárcel por un delito de opinión.

R. Espero que la juez, a la vista del recurso, reconsidere si por una expresión puede mantenerse mucho tiempo en prisión a una persona. Respeto la independencia judicial, pero espero que pronto sea puesto en libertad.

No existe guerra sorda Jueces-Gobierno"

El ministro de Justicia niega que exista una "guerra sorda" entre los jueces y el Ejecutivo: "Yo sólo considero a los jueces como tales", dice, "cuando ejercen la jurisdicción, cuando ejercen el derecho, esto es, cuando dictan resoluciones, que hay que acatar aunque no gusten". Si los jueces manifiestan, como en Sevilla, que la policía judicial está interferida, "eso ya es otra cosa", afirma Tomás de la Quadra-Salcedo.Preguntado sobre si no favorecería la investigación que los policías adscritos a un tribunal dependieran sólo de él y no también de Interior, Quadra-Salcedo contesta: "Estoy dispuesto a admitir como hipótesis que el hecho de que la policía judicial dependa orgánicamente de Interior puede plantear alguna disfunción, pero la normativa vigente la resuelve, al establecer que ningún policía puede ser sancionado sin oír el informe del juez del que dependa funcionalmente. Y mientras la ley lo establezca así, no puede discutirse y menos que nadie por un juez". El nuevo ministro no prevé la ampliación de la responsabilidad de los jueces por errores o mal servicio al ciudadano, pero mantiene la necesidad de que la independencia judicial se contrapese con la exigencia de responsabilidad, para lo que no cree adecuado que "los jueces se juzguen a sí mismos".

Uno de los supuestos del jurado "puede ser el de verificar si aquellos que administran una justicia que emana del pueblo han ejercido su función correctamente". Quadra-Salcedo estima que la implantación del jurado habrá que hacerla con cautela y sin generalizarlo a muchos delitos, para no retrasar aún más la Administración de Justicia". No arriesga fechas, pero cree que "habrá que contemplarlo en el conjunto de la reforma procesal, para que encaje esa pieza y no produzca distorsiones", dice. La reforma procesal, "muy avanzada", irá después del Código Penal, que el Gobierno enviará a las Cortes después del verano.

Plan a 6 años para modernizar las cárceles y lograr una celda por preso

B. DE LA C. Uno de los primeros actos de Tomás de la Quadra-Salcedo como ministro de Justicia fue visitar una cárcel. Ese gesto presagia "una voluntad de transformar la realidad y lograr un sistema penitenciario moderno", que acabe con el déficit de plazas previsible hasta el año 2005. Para remediar el actual hacinamiento, lograr la reinserción y cumplir la norma de un preso por celda, el ministro propondrá al Gobierno "un plan a seis años, con el coste necesario".

El plan se fundamentará en la "construcción de cárceles ideales, como para 1.000 personas, en lugar de los modelos macrocefálicos que tenemos ahora, muy dificiles de gestionar". De la Quadra-Salcedo proseguirá la política de dispersión de presos terroristas, "para evitar la presión de sus organizaciones".

Objetores al extranjero

De la Quadra-Salcedo no va a modificar la ley de Objeción de Conciencia, que cree "generosa, porque no indaga el motivo de la objeción", pero tiene iniciativas para solucionar el mal funcionamiento de la Prestación Social Sustitutoria. El ministro anuncia que "este mes se incorporan unos 4.000 objetores a la Prestación Social Sustitutoria" y da cuenta de que los objetores, "por regla general de extracción social medio alta, podrían dedicarse a tareas de cooperación internacional, tal vez en países iberoamericanos, para lo que se les darían unos permisos, que en definitiva puedan suponer un acortamiento, por tratarse de una dedicación más intensa".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de abril de 1991

Más información