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Ausencia de toda referencia al indulto de presos políticos en el discurso del trono de Hassan II

"La guerra era inevitable", aseguró el rey Hassan II de Marruecos en el transcurso de un largo y complicado discurso pronunciado ayer en Rabat con ocasión del 30º aniversario de su llegada al trono. Lo más sorprendente de este discurso fue la ausencia de toda referencia a un amplio y generoso indulto a los presos políticos que se venía vaticinando en los últimos días. Los rumores se habían incrementado tras la puesta en libertad de la familia Ufkir. Hasta anoche no se había especificado cuántos de los 2.268 reclusos indultados eran comunes y cuántos políticos, si es que había alguno.

Los actos de celebración del 30º aniversario de la llegada de Hassan II al trono se abrieron ayer con un discurso, que habitualmente se pronuncia todos los años desde el Palacio Real de Rabat y que es retransmitido en directo por televisión. Una novedad importante este año: el discurso había sido previamente escrito, y el monarca leyó una a una las cuartillas. Se trata de un hecho inusual, por cuanto Hassan II acostumbra a pronunciar sus mensajes siguiendo un breve guión y dejando en ocasiones un campo muy amplio para la improvisación. Ayer el rey no improvisó.La clase política marroquí estaba pendiente de este discurso por dos razones: en primer lugar, porque desde que se inició la guerra del Golfo el Gobierno y el propio monarca se habían encerrado en un hermético silencio, sin hacer ningún comunicado ni ningún tipo de evaluación, y en segundo lugar, porque se esperaba en el discurso alguna referencia clara a una generosa y amplia amnistía política. Pero no hubo ni lo uno ni lo otro. Sólo una nota al margen y una leve referencia a que la guerra había sido inevitable y que se debía dejar cicatrizar las heridas.

Política económica

Pero sobre todo el discurso del monarca sirvió para hacer un largo análisis de la política económica e institucional desarrollado por el Gobierno de Azedine Laraki durante el pasado año. Repasó una por una todas las Instituciones y organismos, como si se tratase de un administrador pulcro y fiel. Recordaba, en definitiva, ese balance de caja que suelen hacer en España los escrupulosos comerciantes cuando finaliza el año.Pero sería injusto no bucear en su discurso y encontrar referencias al conflicto del Sáhara, a la aceptación del referéndum, con lo que se descarta así cualquier hipótesis de boicoteo, esgrimida por diversos partidos de la oposición en los últimos meses. Hubo también una firme y valiente defensa del multipartidismo, y una llamada, sin precisar, a unas próximas elecciones "libres y honestas".

En un tono menor, en el discurso del monarca se encuentra también el anuncio de nuevas leyes con las que se garantizarán los derechos humanos y la formación de tribunales administrativos locales, a través de los cuales los ciudadanos podrán defenderse de los abusos o incorrecciones de la Administración. Hassan II habló también de programas para combatir el paro y para la promoción de la vivienda.

Con este discurso se han abierto oficialmente los actos de conmemoración del 30º aniversario de la corona. Pero hay otros actos y decisiones políticas que, por expreso deseo del rey, son "privados" y silenciados. La liberación de la familia Ufkir después de 18 años de prisión podría ser uno de ellos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de marzo de 1991

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