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Tribuna:LA MUERTE DEL AUTOR DE 'DICCIONARIO DE FILOSOFÍA'

Erudición, ecuanimidad y tolerancia

José Ferrater Mora ha sido el filósofo español más notable de la posguerra y el filósofo catalán más importante desde la Edad Media, multifacético y sorprendente como Arnau de Vilanova. Entre los filósofos, sólo Voltaire y Ferrater escribieron a la vez novelas y diccionarios de filosofía. Y sólo Ferrater rodó películas de apreciable calidad.Su temprano exilio le permitió librarse del oscurantismo en que estuvo sumida la filosofía española de la posguerra y jugar un papel de guía intelectual a distancia. Ferrater siempre ha sintonizado con las corrientes filosóficas más vivas de su tiempo y con frecuencia las ha dado a conocer a los lectores hispanohablantes. Él nos ha hecho descubrir desde la lógica matemática hasta la ética ecologista, pasando por Wittgenstein y la filosofía de la muerte.

Su obra más conocida es su Diccionario de filosofía, obra clásica de consulta que, con sus 3.600 apretadas páginas, sólo es comparable con la Encyclopedia of philosophy, editada por Paul Edwards, con la diferencia de que esta última obra es fruto de los esfuerzos de 500 autores, mientras que Ferrater escribió la suya él solo.

La primera edición del Diccionario de filosofía se publicó en México en 1941. La sexta y última, en Madrid en 1979. Cada una de estas ediciones fue ampliando y corrigiendo el contenido de la anterior, y ha dado lugar así a la obra monumental que todos conocemos y a la que varias generaciones de estudiantes y profesores de filosofía de España y América han acudido y siguen acudiendo en busca de información y orientación. En esta ingente obra se refleja no sólo la increíble laboriosidad de su autor, sino también su erudición inmensa, ecuanimidad, tolerancia e interés por todos los puntos de vista, y esa peculiar serenidad, que le permitía seguir de cerca la actualidad de cada momento sin caer nunca en lo efímero ni en el provincianismo.

El Diccionario ha sido hasta ahora una obra dinámica, en continua maduración y crecimiento. Esta empresa merecería ser continuada y es deseable que perdure en el tiempo como un monumento a la memoria de su autor y como una herramienta permanentemente afinada y actualizada a disposición de las futuras generaciones.

Cosmovisión

De todos modos, el pensamiento de Ferrater no hay que buscarlo en el Diccionario, sino en sus obras más creativas, como El ser y la muerte o El ser y el sentido.

Seguramente la obra que mejor resume el pensamiento original de Ferrater Mora es De la materia a la razón, publicada en 1979, que representa la culminación y el resumen de su cosmovisión, su ontología y su ética. La ontología de Ferrater resulta ser un materialismo emergentista, que articula todos los sistemas reales en cuatro niveles: el físico, el orgánico, el social y el cultural, cada uno de los cuales depende de los anteriores, aunque posee también propiedades emergentes propias. En especial, los actos mentales se identifican con procesos neutrales de ciertos organismos. La ontología final de Ferrater coincide en gran parte con la de Mario Bunge, pero su presentación y metodología son distintas. Ferrater propugna una metodología que él llama integracionista, considerando las tesis en conflicto como casos límite, cada una de las cuales corrige la insuficiencia de la otra. Y en su presentación siempre brilla la tolerancia y la autoironía.

En ética Ferrater adopta una moral teleológica, racional y antiantropocéntrica, que expone abstractamente en De la materia a la razón y aplica a las situaciones concretas actuales en Ética aplicada (escrita en colaboración con su mujer, la filósofa americana Priscilla Cohn).

En estos últimos años una explosión de creatividad novelística casi monopolizaba su enorme capacidad de trabajo. Pero en nuestras frecuentes conversaciones siempre mostraba un vivo interés por los problemas científicos y éticos de nuestra época, desde la teoría de las supercuerdas hasta los derechos de los animales. Hasta el último momento siguió siendo un filósofo bien informado, lúcido y de raro sentido del humor.

Jesús Mosterín es catedrático de Lógica de la Universidad de Barcelona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 31 de enero de 1991