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Las tropas de EE UU no se dejan desmoralizar

Enric González

ENVIADO ESPECIALEl fracaso de Ginebra no ha sorprendido ni desmoralizado a las fuerzas norteamericanas. Tal vez al contrario, un acuerdo entre el iraquí Tarek Aziz y el norteamericano James Baker, que ayer llegó a Arabia Saudí, hubiera frustrado a bastantes de los soldados de Estados Unidos, para quienes Sadam Husein se ha convertido en algo muy parecido a un enemigo personal. Están lejos de su casa, exasperados por la larga espera e indignados por la propaganda iraquí, que les presenta como cobardes o inútiles. Cada semana, la revista de su unidad recoge los chistes, caricaturas y comentarios antiamericanos de la prensa de Irak.

"Vinimos aquí a cumplir una tarea y ahora parece que al fin lo haremos. No creo que nos cueste mucho tiempo", declaró ayer el sargento de marines Scott Koter. "Ese tipo [Sadam Husein] tuvo sus problemas con Irán, y ahora se enfrenta a alguien que cuenta con buen material. Para la mayoría de nosotros va a ser nuestra primera vez [refiriéndose al combate]. Estamos muy bien entrenados y nos sentimos ansiosos por poner en práctica lo que sabemos. No me sorprende que las conversaciones fracasaran

Otro marine, el teniente Eric Merkel, señalaba: "Estoy seguro de que mi familia y mi prometida estarán nerviosas por el fracaso de las conversaciones. Pero a mí no me ha sorprendido. He leído mucho sobre Sadam Husein. Parece un hombre muy testarudo. Se ha consagrado a una causa que ha resultado ser errónea". El teniente añadía: "Los marines estamos aquí para cumplir una misión. Estamos aquí para defender la Constitución [de Estados Unidos]. El sentimiento general es que viene [Sadam Husein] a una pelea a tiros armado con un cuchillo". Otro marine apuntó, riendo: "Sí, pero es un cuchillo muy grande y afilado".

Esas declaraciones fueron efectuadas al grupo de periodistas al que ayer correspondía cubrir la información en el frente, según el turno rotatorio establecido por la oficina de información de la Operación Escudo del Desierto. Los marines trabajaban en la descarga de carros de combate M1A1, los modernísimos Abraham, que jamás se han probado en combate, pero que pasan por ser los mejores vehículos de este tipo. Su coste supera los 2,8 millones de dólares (unos 280 millones de pesetas) por unidad. Ayer llegaron 60 unidades a uno de los puertos saudíes del golfo Pérsico, a bordo del buque Merziario Britannia.

Conquistar Kuwait

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El sargento Christopher Lee Cassidy se mostraba menos optimista que sus compañeros respecto a la evolución de una posible guerra contra Irak. "Lo que debemos hacer es simplemente ir a Kuwait, conquistarlo y volver a casa."

"Estamos perdiendo el tiempo y dándoselo a Sadam Husein para fórtificarle, lo que nos pondrá las cosas mucho más dificiles. Me parece que la duración de la guerra va a ser muy superior a lo que todos esperan. Está [Sadam] bien atrincherado y tiene experiencia en la lucha en el desierto, de la que nosotros carecernos". Al sargento Cassidy le preguntaron si estaba asustado. "No, todavía no", fue la respuesta.

Pero las cautelas de Cassidy eran una excepción. La opinión generalizada era que la guerra se acerca al fin y que Irak sufrirá una derrota rápida y severa. "Me siento feliz porque libraremos a la sociedad de este hombre [Sadam, Husein]. Todos hubiéramos preferido una solución pacífica, pero no nos da elección", declaró el sargento George Goff.

Durante toda la jornada de ayer se mantuvo el intenso movimiento de tropas iniciado varios días atrás en el frente saudí. No se trata sólo de tomar las posiciones definitivas ante una inminente entrada en combate. Estados Unidos, y la fuerza multinacional en conjunto, pretenden que Irak detecte el volumen del despliegue militar que le amenaza y que ello aconseje a Sadam Husein una retirada de Kuwait, en el último minuto.

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