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Baker tantea la solidez de la coalición antiiraquí

El secretario de Estado norteamericano, James Baker, llegó ayer a Londres, primera etapa de un viaje por nueve naciones que le permitirá conocer la solidez de la coalición internacional creada en torno a Estados Unidos para frenar al presidente iraquí, Sadam Husein. El miércoles, en Ginebra, entrará en contacto directo con el representante de Irak, el ministro de Asuntos Exteriores, Tarek Aziz. Baker, que se ha declarado "poco optimista" respecto a lo que vaya a suceder en este encuentro, tiene una misión casi imposible: evitar la guerra sin ofrecer nada a cambio.

Baker abandonó Washington con una carta del presidente George Bush dirigida a Sadam Husein y con las órdenes explícitas de que lance un ultimátum a Irak durante su encuentro con Aziz en Ginebra, la primera y única oportunidad de Estados Unidos de convencer de forma directa a Irak de que abandone Kuwait incondicionalmente antes del día 15.En este viaje, más que en ningún otro, Baker deberá demostrar una vez más fama de negociador y de diplomático persuasivo, aunque las órdenes de Bush de no negociar coarten su habilidad en este tipo de encuentros e impidan que pueda emplear su táctica preferida: negociar en secreto.

Baker viaja a Ginebra con una única carta en su manga, la promesa estadounidense de que no tomará represalias de ningún tipo contra Irak si Sadam se retira. El viaje del jefe de la diplomacia estadounidense no podía comenzar peor. Su avión despegó cuando se conoció el texto de un discurso de Sadam en el que el líder iraquí anunció "sacrificios humanos" y garantizó a su pueblo "una victoria final".

Muchos temen que la entrevista de Ginebra vaya a convertirse en una reiteración de las dos partes en sus mismas posiciones.

En EE UU, algunos congresistas han criticado el hecho de que Baker se entreviste con Aziz y que Bush no haya intentado hasta el último momento que el secretario de Estado viajara a Bagdad y se entrevistara con Sadam. El secretario de Defensa, Richard Cheney, declaró que el presidente Bush no necesita la aprobación de los congresistas para declarar la guerra, 24 horas antes de que el Congreso inicie hoy un debate sobre la crisis.

También ha sorprendido el tono agresivo de Bush ante el encuentro de Ginebra: "No concesiones, no pactos, no recompensas, no negociaciones diplomáticas secretas", y las palabras de Baker antes de partir en el sentido de que rechazará "cualquier letanía que trate de justicar la invasión iraquí".

El aliado británico

No es de extrañar que la primera etapa de este viaje clave e histórico de Baker haya sido Londres. El Reino Unido, el mejor aliado de EE UU, ha seguido las directrices de Washington sin rechistar.

Está previsto que Baker se entreviste en la capital británica con el ministro de Asuntos Exteriores, Douglas Hurd, y con el español Francisco Fernández Ordóñez y el italiano Gianni de Michelis. Baker viajará mañana a París y Bonn y posteriormente se trasladará a Turquía, Arabia Saudí, Emiratos Árabes, Egipto y Siria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de enero de 1991

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