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Aznar exige al Gobierno que anule, en vez de posponer, la revalorización de los bienes catastrales

El presidente del Partido Popular, José María Aznar, exhortó ayer a una movilización de los contribuyentes para conseguir la anulación de la revalorización de los bienes catastrales y evitar que, tras las elecciones municipales el Gobierno trate de nuevo de darles "el catastrazo". El PP concentró en el Palacio de Congresos de Madrid a unas 2.800 personas, que, en un ambiente festivo y reivindicativo, aclamaron la réplica de Aznar de que no son los propietarios quienes tienen que vender sus viviendas para pagar los impuestos, sino que es Felipe González quien se debe ir del Gobierno.

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Los dirigentes del PP están decididos a rentabilizar al máximo el malestar causado en muchos ciudadanos por las consecuencias Fiscales de la revalorización de sus viviendas, y van a convertir, desde ahora mismo, la anulación de dicha revalorización en eje de su campaña electoral ante los comicios municipales y autonómicos de mayo. El candidato popular a la alcaldía de Madrid, José María Álvarez del Manzano, aprovechó ayer mismo para proclamar la promesa electoral de que si gana él "no tendrá consecuencias en el Ayuntamiento de Madrid" la nueva asignación de valor a las viviendas que pueda realizar Hacienda. "Si como consecuencia nos tenemos que apretar el cinturón, nos lo apretaremos", aseguró para dar verosimilitud a su compromiso.Política "confiscatoria"

Una actitud compartida también por el aspirante a la presidencia de la Comunidad de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, quien calificó de "confiscatoria" la política fiscal socialista y lamentó vivir "en un Estado devorador, injusto, partidista, electoralista y que subvenciona a los que están ideológicamente comprometidos con sus gobernantes". Álvarez del Manzano reprochó a los socialistas que intenten "quitar a los ciudadanos más de lo que pueden dar" y haber propiciado que millones de personas se conviertan en defraudadores. "Han asustado a Lola Flores. Nada más", bromeó entre los aplausos del público.

Más concreto en sus acusaciones, José María Aznar aseguró que los contribuyentes pagan ahora el doble en impuestos que en 1982; que el Estado ha multiplicado por cinco sus ingresos en ese periodo; que cada español, niño o anciano, debe 500.000 pesetas como consecuencia del déficit público. "¿Pero es que recibimos el doble?", se interrogó buscando la complicidad del auditorio. Y los casi 3.000 asistentes corearon el provocado "¡Nooo!". José María Aznar aprovechó la sintonía para, en diálogo imaginario con el público, reprochar a los socialistas que "no se puede decir: el que no tenga dinero para pagar el impuesto que venda su casa y se vaya a otro sitio. ¡Váyase usted del Gobierno!", le espetó a Felipe González sin citarle.

Presidente de un partido al que se esfuerza en presentar como alternativa de Gobierno, Aznar dijo rehuir la tentación de la demagogia -"no vengo a proclamar una rebelión fiscal ni a decir que no se paguen los impuestos", matizó-. "Un país moderno", advirtió, "es en el que se pagan impuestos justos y no en el que se abusa del bolsillo del contribuyente. Un país moderno es aquel en el que se avanza en la lucha contra el fraude fiscal, no en el que se tolera, se expande y ampara desde el Gobierno", manifestó el líder popular.

"Y en nuestro país", insistió José María Aznar, "se paga más de lo justo, se tolera el fraude, se administra mal y nadie es responsable de nada".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de diciembre de 1990

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