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Crítica:MÚSICA CLÁSICA

Sed de Wagner

Es un acierto unir la Primera sinfonía de Claudio Prieto con el prólogo de la Atlántida. Los ecos de Falla se proyectan en el lenguaje y espíritu de la sinfonía del compositor palentino. Impera el lamento. La sensación de esperanza es llevada por el oro, fundamental en las dos obras. Fue un hándicap. Falto de entrenamiento, tuvo una noche desafortunada.. Los susurros de Prieto eran gritos, el canto de Falla llegaba plúmbeo y monótono. Ros .Marbá.dirigió más entonado la musica de Prieto con la que se reencontraba tras sus primeras audiciones en 1976 én Granada y Madrid. El lenguaje propio y reconocible, comunicativo y coherente, de Prieto tenía en la orquesta una respuesta entregada y aceptable, con una adecuada planificación de las dinámicas.Después, Wagner: nada más oportuno. Con el bellísimo Idilio de Sio`rido, auténtico remanso de paz e inspiración musical, llegaron los mejores momentos de la noche. Ros efectuó una lectura lírica sin dejarse tentar por la dulzonería, excelentemente secundado por los violines (se nota la presencia como concertino de Ángel Jesús García, habitual de Bayreuth) y con alguna intervención solista de calidad en la madera (oboe). La ausencia de una mayor pasión en la cuerda baja limitó la redondez de la versión.

Orquesta Sinfónica Radiotelevisión Española

Director: Antoni Ros Marbá. Obras de Falta, Prieto y Wagner. Teatro Monumental. Madrid, 11 de octubre.

No fueron tan bien las cosas en la Inmolación de Brunilda, impresionante fragmento de El ocaso de los dioses. A Jeannine Altmeyer (una extraordinaria Sieglinde) le falta grandeza e intensidad en la construcción del personaje. En buen estado vocal y con dominio del estilo, Altmeyer cantó una Brunilda plana y excesivamente lineal. Tampoco Ros estuvo especialmente fino.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de octubre de 1990