ZARAGOZA

Al matadero

Directamente al matadero podían haber llevado a las reses de Ana Romero lidiadas ayer en Zaragoza. Sin el trapío necesario para esta plaza de primera, pues toros eran, cierto, pero parecían contrahechos. Sus cabezas, los que la tenían, eran cómodas en demasía, su mansedumbre rayana en la apatía, y de fuerzas andaban como para abolir el tercio de varas para siempre, total para lo que sirve.Hasta la salida del cuarto aguantó esta benévola afición. Aquel mulo impresentable, derrengado de los cuartos traseros, fue cambiado, pero por otro mulo peor de Martínez Benavides. El presidente, en un ataque de extraños celos en sus deberes, condenó tras la tercera entradasalida al caballo a banderillas negras a tan espléndido ejemplar. Se enfadó Emilio Muñoz y algo de razón llevaba; hasta aguantó a un picador para ejercer su deber a pesar del pañuelo encarnado del palco, más el toro dijo que de puyazos tururú. Y allí quedó la plaza en manifiesta controversia.

Romero / Muñoz, Joselito, Zorita

Cinco toros de Ana Romero, feos de presencia, mansos, blandos e inválidos; 6º, noble; 4º, sobrero de Martínez Benavides, manso declarado, condenado a banderillas negras. Emilio Muñoz: bronca; división. Joselito: ovación y saludos; ovación. Raúl Zorita: palmas; ovación. Plaza de Zaragoza, 11 de octubre. Sexta corrida de la Feria del Pilar. Tres cuartos de entrada.

El trianero, tras haber recibido bronca a la muerte de su primero por estar precavido y sin emplearse ante las evidentes coladas de la res, escuchó la división tras despachar a su segundo, al que pinchó tras un breve trasteíllo.

Dos inválidos le tocaron en suerte a Joselito. Se le ve puesto y profesional en todos los sentidos. Tampoco fue meritoria su labor ante tamaños ejemplares pero sí cabe destacarse el gusto y la inteligencia por elaborar faena templadísima a su primero y ese intentarlo todo con su segundo. Ojalá procurara no hacer de enfermero y sí de diestro excelente, porque lo es, aunque para ello tuviera que estar delante de toros íntegros.

A Raúl Zorita también le tocó, con su primero, un inválido al que dudó, bailó las zapatillas y abusó en demasía del pico de la muleta. Con el sexto, el más noble y de mejor juego de la corrida, toreó ajustado por delantales y calidad tuvo una faena de muleta con gusto elaborada, sobre todo con derechazos a los que imprimió retazos pintureros con relajo pero sin remate final por rajarse el toro.

Espartaco quiere torear menos

Espartaco, que en la presente temporada ha toreado más de 100 corridas, quiere reducir su número de actuaciones el año próximo -informa Efe- y reservarse para festejos importantes.También ha anunciado que está dispuesto a torear seis toros de Eduardo Miura, en Nimes, en la Feria de Pentecostés de 1991. Espartaco ya lidió miuras como único espada en la Feria de Sevilla de 1987.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0011, 11 de octubre de 1990.