60 asociaciones del sureste francés se movilizan contra el trazado mediterráneo del TAV
La oposición al trazado del tren de alta velocidad (TAV) del Mediterráneo, con el que se cubrirá a finales de siglo la línea París-Marsella en tres horas y la de Barcelona-París en cuatro y media, protagonizó ayer su mayor movilización, al unirse por primera vez decenas de representantes locales y miembros de 60 asociaciones del sureste francés.
La protesta contra lo que es todavía un proyecto comenzó a las seis de la tarde de ayer en varios puntos de las líneas Valence-Frejus y Valence-Montpellier, donde el tráfico ferroviario fue bloqueado por varios centenares de personas. En las carreteras colindantes se filtró la circulación de automóviles para sensibilizar a la opinión pública con la distribución de panfletos informativos y frutas de la región.Al cierre de esta edición no se había aún un balance de la protesta, que según los organizadores iba a contar con el respaldo de varios miles de personas y que para la Sociedad Nacional de Ferrocarriles Franceses (SNCF) no iba a suponer la interrupción del tráfico ferroviario.
La mayoría de los habitantes del sureste francés quieren que las hipótesis de trazado presentadas el pasado 2 de agosto por el ministro francés de Transportes, Michel Delebarre, sean replanteadas, y con ellas todo el proyecto. No tienen intención de unirse a la SNCF en su lucha contra el tiempo y, menos aún, si a cambio de ganar 30 o 40 minutos ven destruir paisajes, yacimientos arqueológicos, viñedos y viviendas. "Nos negamos a pagar cualquier precio para ir a cualquier velocidad", explica la presidenta del comité asociativo de la pequeña Camargue, Raymonde Lafon Salvaing, refiriéndose a los 350 kilómetros por hora que debe alcanzar el TAV y a la creación de nuevas vías que exige. Los alcaldes de las grandes ciudades de la región, como Valence, Aviñón, Nimes y Montpellier no se han opuesto de momento a los planes del Gobierno.


























































