La salud en la maleta

Las intoxicaciones o ciertas enfermedades tropicales pueden arruinar las mejores vacaciones

Las vacaciones mejor planificadas y el viaje más fascinante pueden echarse a perder por la diarrea causada por una intoxicación alimentaria, la picadura de un insecto o una enfermedad tropical. Un mínimo de información es suficiente para disfrutar a tope y evitar riesgos. El consejo no sólo conviene a los miles de españoles que salen a países exóticos, sino también al resto que viaja a cualquier nación desarrollada o a quien se desplaza a una playa o aldea españolas.

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En los preparativos de las vacaciones olvidamos muchas veces algo que es fundamental para disfrutar al máximo y sin problemas de este periodo: la salud viaja también con nosotros. "La diarrea, independientemente de su origen, es el trastorno más frecuente durante el verano. Entre otras razones, porque durante esta época se suelen cambiar los hábitos alimentarios debido a las vacaciones, viajes de fines de semana y otras salidas del entorno habitual en donde nos desenvolvemos el resto del año", dice Manuel Díaz Rubio, jefe de aparato digestivo del Hospital Clínico de Madrid.Según este especialista, el agua (en los países tropicales y subdesarrollados) y los alimentos en mal estado son los dos grandes responsables de los procesos diarreicos.

"La diarrea del viajero", explica, "aparece con frecuencia en personas que viajan a países subdesarrollados en donde no existen las debidas condiciones de salubridad. Sin embargo, es un error pensar que sólo se presenta en estos países, puesto que también es frecuente en países desarrollados de la cuenca mediterránea, como España, Italia y Francia".

Díaz Rubio indica que la actitud de cada persona es fundamental para prevenir esta alteración gastrointestinal: "No sirve de nada si adquirimos en buenas condiciones, por ejemplo, carnes o pescados crudos, salsas mayonesas y pasteles, si luego, a la hora de prepararlos o consumirlos rompemos la cadena del frío y hacemos que se contaminen".

Según este especialista, la mayoría de los procesos diarreicos son de carácter leve o moderado y no suelen requerir el ingreso hospitalario. Producen frecuentes deposiciones acuosas, con la consiguiente pérdida de líquidos y electrolitos. Pueden ir acompañados de dolores abdominales y a veces de fiebre.

La primera medida que hay que adoptar es evitar la deshidratación, principalmente en niños de corta edad y en ancianos, que son mucho más vulnerables a sus efectos. Lo más aconsejable es la limonada alcalina, que consiste en preparar un litro de agua fría (previamente hervida) con el zumo de un limón, dos cucharaditas de azúcar y un pellizco de sal y otro de bicarbonato. Conviene también seguir una dieta astringente clásica (arroz hervido, yogur natural).

Otra alteración gastrointestinal de esta época es el estreñimiento, provocado por cambios en la dieta, así como por largas permanecer mucho tiempo sentados al viajar. Basta normalmente con restablecer el equilibrio alimentario y una ingesta abundante en frutas y verduras. La última medida sería la toma de laxantes.

Los problemas dermatológicos que aparecen durante el período estival están en relación directa con la vida al aire libre, el calor y el sol. "Son frecuentísimas las infecciones por hongos y bacterias", dice Jesús del Pino, jefe de dermatología del Hospital de la Cruz Roja de Madrid. "Se contraen en piscinas y en zonas de baño muy frecuentadas", añade, "y actualmente tienen muy buen tratamiento con cremas".

Les siguen en frecuencia las picaduras de insectos, que generalmente revisten poca importancia. Más preocupante es el shock anafiláctico (reacción alérgica desproporcionada) de la picadura de avispa, que podría conducir a la muerte. El golpe de calor y la insolación son también trastornos característicos de esta época.

"Debido a que en los viajes se aumenta la promiscuidad sexual, una de las enfermedades que ha empezado a preocupar por su capacidad de transmitirse a través de las relaciones íntimas es la hepatitis B, para la que existe vacuna.Y no hemos de olvidar el sida, que puede contraerse, entre otras formas, mediante relaciones sexuales, empleo de jeringuillas usadas o compartir el cepillo de dientes o la maquinilla de afeitar", dice Rogelio López-Vélez, especialista en enfermedades infecciosas y medicina tropical del hospital Ramón y Cajal de Madrid.

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