El amigo iraquí
En los medios de comunicación y en países occidentales se han intentado ignorar durante mucho tiempo las tropelías cometidas por Sadam Husein, presidente de Irak. Los países occidentales y los ribereños del Golfo Pérsico hemos colaborado con Irak vendiéndole armas y concediéndole créditos para evitar que el fundamentalismo islámico se extendiera por el resto de los países de la zona. Considerábamos a Irán enemigo (ya que lo era de Estados Unidos) y a Irak amigo.Hemos aceptado que, nada más empezar a gobernar en Irak, Husein desató una represión brutal; estuvo a punto de construir la bomba atómica (si no la tiene ya); ha diezmado a los kurdos y atacado a Irán en la guerra del Golfo con armas químicas (prohibidas); ha bombardeado ciudades iraníes; intentó construir un gran cañón con piezas del Reino Unido e Italia para destruir Israel; tiene un Gobierno totalitario que no permite la más mínima disidencia (no hay periodistas en Irak; los que escriben son miembros del partido Baas, en el poder).
Esta invasión se podría haber evitado con una firmeza (a tiempo) de EE UU y la URSS, indicando a Sadam Husein que una invasión de Kuwait no sería aceptada. Husein es un loco y un genocida, pero no es tonto. Ahora, las medidas de presión que se pueden tomar (algunas ya están tomadas), son: bloqueo del Golfo Pérsico a todos los barcos iraquíes y kuwaitíes, bloqueo del oleoducto iraquí que pasa por Arabia Saudí, bloqueo de todos los activos iraquíes y kuwaitíes en todos los países del mundo, y ruptura de las relaciones diplomáticas y comerciales.-


























































