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Milans sale en libertad condicional, tras nueve años y 127 días de prisión, sin renegar del 23-F

Jaime Milans del Bosch, el oricial de mayor graduación de los condenados por la intentona golpista del 23-F, de la que nunca renegó, salió pasada la medianoche en libertad condicional, al cumplirse cinco días desde que el juez decretó su excarcelación sin que el fiscal militar presentara recurso. Envejecido y vestido de paisano, el ex capitán general de Valencia, que declaró el estado de sitio y ocupó con tanques esta ciudad, abandonó la prisión militar de Alcalá de Henares (Madrid) a las 0.20, tras nueve años y 127 días de cárcel.

Decenas de periodistas y un reducido grupo de ultraderechistas esperaron a Milans a la salida de la cárcel. Durante unos minutos, la dotación de la Policía Militar forcejeó con fotógrafos y admiradores para conseguir que el Renault 18 en el que viajaba Milans saliera a la carretera general. El anciano ex militar, sentado junto a su hijo Juan, que conducía el coche, soportó entre resignado y complacido la lluvia de fogonazos. El automóvil, en el que también iban su abogado, Antonio Muñoz Perea, y su nuera, se alejó hacia el chalet familiar El Peñasco, en la Moraleja (Madrid), donde residirá con su esposa, Amparo Portolés.El auto de libertad condicional dictado por el juez de vigilancia penitenciaria justifica esta decisión por la avanzada edad de Milans, que el pasado día 8 cumplió 75 años, y el hecho de que haya cumplido ya la tercera parte de los 26 años y ocho meses de cárcel a que fue condenado por rebelión militar.

Posible revocación

La sentencia de la Sala de lo Militar del Supremo de agosto de 1988, referida a Alfonso Armada, ha servido al juez para aplicar a Milans el artículo 60 del reglamento penitenciario civil, sin equivalencia en el militar, que determina la libertad condicional de los reclusos mayores de 70 años. Una interpretación generosa de esta sentencia ha permitido al juez ordenar el pase de Milans al tercer periodo de condena, necesario para su excarcelación.

Respecto a los demás requisitos legales, el mismo auto asegura que la "intachable conducta" de Milans es "fácilmente acreditable si se observa el expediente personal del sentenciado". Más dificil le resulta al juez argumentar que el ex militar golpista ofrece garantías de hacer "vida honrada en libertad", ya que la mencionada sentencia del Supremo señala que, para un condenado por rebelión militar, la vida honrada equivale a respetar la Constitución y Milans se ha negado reiteradamente a acatarla.

"No hay motivos para poner en duda que una vez en libertad ajustará su comportamiento al ordenamiento constitucional", afirma el juez. "La citada garantía debe forzosamente presumirse (...)", agrega, "puesto que en su expediente no consta nada en contrario y ha de ser tenida en cuenta la edad actual del penado para reforzar dicha presunción". No obstante, el auto advierte que la libertad condicional podría ser revocada "en caso de mala conducta".

Milans no sólo se ha negado a acatar la Constitución o a pedir el indulto, sino que ha declarado, en una entrevista concedída a Interviú en febrero de 1985, que, "ante las mismas circunstancias, volvería a hacer lo mismo" y que la situación de España era, y lo sigue siendo, incluso más grave que en 1936".

Precedente para Tejero

Fuentes jurídicas aseguran que la decisión del juez de no considerar obstáculo para la libertad condicional de Milans su rechazo al sistema democrático, facilitará la próxima excarcelación de Antonio Tejero, el único de los condenados por el 23-F que sigue en prisión. Aunque el ex teniente coronel de la Guardia Civil está lejos aún de los 70 años, tiene 59, el próximo 24 de febrero de 1991, décimo aníversario de la asonada militar, cumplirá un tercio de su condena y resultará difícil negarle la presunción de vida honrada de la que se ha beneficiado Milans.

Aunque el juez ha tramitado la excarcelación de Milans con gran celeridad, las fuentes consultadas han subrayado que el recluso cumplía desde hace al menos medio año las mismas condiciones que ahora para obtener la libertad condicional. El Ministerio de Defensa asegura que no ha tenido intervención alguna en la excarcelación.

La expulsión del Ejército no impide a Milans percibir una pensión equivalente al 80% de las retribuciones básicas de un teniente general en activo. En 1983, el importe de la misma ascendía a 149.695 pesetas mensuales y, en la actualidad supera con toda probabilidad las 200.000 pesetas.

Una familia de armas tomar

Juan Milans del Bosch Portolés, el único hijo militar de los tres que ha tenido el ex capitán general de Valencia, acaba de ascender a teniente coronel. El sistema de antigüedad, que rige para los ascensos hasta este empleo, ha permitido llegar a teniente coronel a quien, en 1981, fue condenado a dos meses de cárcel por insultar al Rey y, en 1983, sufrió arresto por agredir al presidente del Cabildo de Fuerteventura.Es difícil, sin embargo, que Juan pueda emular la carrera de su padre, que ingresó en la Academia de Toledo en 1934, participó en la guerra civil y se alistó en la División Azul. Jaime Milans accedió al generalato en 1971 y estuvo destinado en la División Acorazada Brunete hasta que, en 1977, ascendió a teniente general y se le encomendó la jefatura de la tercera región militar.

Jaime Milans del Bosch no ha sido el primer capitán general de la familia. Su abuelo Lorenzo ostentó la Capitanía General de Cataluña y, según el historiador Gerald Brenan, no fue en absoluto ajeno a las tropelías de los sindicatos libres, bandas de pistoleros organizados por la patronal para amedrentar a los sindicatos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de julio de 1990

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