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La OLP y la Liga Árabe condenan la suspensión de negociaciones con EE UU

La decisión estadounidense, adoptada el pasado martes, de suspender las negociaciones con la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) mientras ésta no condene un atentado fallido de una organización árabe extremista contra territorio israelí fue recibida con ira por la OLP y alegría por Israel, al mismo tiempo que se temía una reactivación de los ataques guerrilleros.

Mientras Israel alababa la decisión de EE UU, la reacción árabe estaba dividida. Las organizaciones extremistas opuestas a las negociaciones de paz preconizadas por el dirigente de la OLP Yaser Arafat se felicitaban por la decisión de James Baker. El dirigente radical palestino Abdel Jadi Najash, del grupo Levantamiento Fatah, lanzó un llamamiento a ataques generalizados contra intereses de EE UU en el mundo.Por su parte la OLP dijo en Túnez que "la suspensión de las conversaciones es un acto inamistoso y provocador. Debe considerarse como un golpe asestado al proceso de paz". Los moderados de la OLP afirmaban ayer que la decisión de Washington se debía al fracaso en arrancar de Israel una negociación de paz. El principal negociador de la OLP, Abed-Rabbo, dijo ayer a la agencia Reuter, al reunirse en Bagdad el comité ejecutivo de la organización que la presión internacional obligaría a la larga a Washington a reanudar las negociaciones. La Liga Arabe, compuesta por 21 naciones, declaró que la suspensión era injustificada.

"Después de la suspensión del diálogo estadounidense con la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), el primer ministro Isaac Shamir tiene la sonrisa del gato que se ha comido al canario", afirman fuentes de la presidencia del Consejo en Jerusalén.

"Hipoteca terrorista"

Mientras, pese a las expresiones oficiales de satisfacción, en Jerusalén nadie cree que la decisión del presidente de EE UU, George Bush, mejore las relaciones Estados Unidos-Israel. Shamir afirmó que la suspensión del diálogo de Túnez, entre la OLP y EE UU, "elimina la hipoteca terrorista que pesaba sobre el proceso de paz y permitirá, finalmente, la apertura de negociaciones entre Israel y los árabes de Judea, Samaria y Gaza (los territorios ocupados) sin la intimidación permanente de la OLP".Los observadores diplomáticos en Jerusalén consideran que se trata de una esperanza vana. Todas las personalidades palestinas, dentro de los territorios ocupados creen que es imposible por ahora entablar cualquier tipo de diálogo con funcionarios israelíes o estadounidenses, en Jerusalén Este, en Cisjordania o en Gaza.

Said Kenaan, hombre de negocios árabe conocido en Nablús por su moderación prevé una intensificación de la Intifada y afirma que "ningún palestino aceptará ahora negociar aquí con un funcionario de EE UU. Deberán tomar el camino de Túnez".

Jilmi Janun, antiguo alcalde árabe de Tulkarem, en Cisjordania, ha rechazado una invitación para encontrarse con el ministro de Defensa, Moisés Arens.

Baker, por su parte, pese a la ruptura, ha dejado la puerta abierta a la reanudación del diálogo con la central palestina al asegurar: "Sin la Organización para la Liberación de Palestina no habrá proceso de paz".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de junio de 1990

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