ECOLOGÍA

Protección Civil instalará antes de tres años una red nacional de alerta a la radiactividad

España dispondrá antes de tres años de una nueva red automática de alerta a la radiactividad (RAR) que cubrirá el territorio nacional y sobre todo las zonas de alto riesgo, como las áreas donde se hallan las centrales atómicas y las distintas instalaciones nucleares. La Dirección General de Protección Civil sacará a concurso a comienzos de julio, en el Boletin Oficial del Estado, el diseño y la implantación de esta red. La malla dispondrá de 900 estaciones de control de la radiación gamma enlazadas a 11 centros regionales que enviarán la información de forma instantánea a un centro nacional.

Este centro estará situado en la sede de Protección Civil, en Madrid. Por su parte, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) finalizará en 1992 la instalación de una red de vigilancia radiológica para controlar la radiactividad procedente del exterior.En España se instaló en 1963 una red de alerta a la radiactividad con el propósito de medir las radiaciones que pudieran desprenderse a la atmósfera producidas en las pruebas nucleares que se hacían entonces. Esta red, que no suministraba la información de manera automática, contaba con 1.850 detectores repartidos por otros tantos cuarteles de la Guardia Civil, pero en la actualidad se encuentra en gran medida fuera de servicio y ha quedado obsoleta. "Esta red funciona sin apenas control y es poco fiable. Además, la empresa Marconi, que se dedicaba al mantenimiento de la red, canceló su contrato en 1984", comenta Miguel Iglesias, jefe del servicio de Coordinación Operativa de Protección Civil.

1.500 millones

En enero de 1989 se constituyó un grupo de trabajo en el que había representantes de Protección Civil, del Consejo de Seguridad Nuclear, del Instituto Nacional de Meteorología y del Ministerio de Defensa, para elaborar las bases de la nueva red, que tendrá un presupuesto inicial de 1.500 millones de pesetas.La sonda de cada estación se situará al aire libre para que sea operativa en un rango de temperatura entre -35 grados y 70 grados centígrados. Los datos se transmitirán a los centros regionales por la red telefónica conmutada vía modem. Jesús Gil Huguet, secretario técnico del CSN, explica: "Con esta red de alerta a la radiactividad, España se pone a la altura de otros países de Europa. Es además un paso importante, porque cubre todo el territorio español y es completamente automática".

La instalación de la red se hará en tres fases de 10 meses cada una a partir de la firma del contrato con la empresa que gane el concurso de instalación. En la primera fase se implantarán las redes de las comunidades autónomas de Castilla-La Mancha y Madrid y el centro nacional de la red.

El territorio nacional quedará cubierto por una malla de al menos 50 X 50 kilómetros y la distancia mínima entre las estaciones será de 25 kilómetros, salvo en las poblaciones cercanas a las centrales nucleares, donde habrá estaciones de control en cada una de ellas, distantes unas de otras de 10 a 30 kilómetros. Serán también áreas de especial vigilancia los núcleos urbanos mayores de 500.000 habitantes, los pasos fronterizos occidental y oriental de los Pirineos, la costa cantábrica y la mediterránea, las instalaciones del ciclo de combustible nuclear, los aeropuertos y las bases militares existentes en España.

Riesgos

Según un escrito enviado por Protección Civil a unas 25 empresas que han mostrado interés en optar a la instalación de la red, los riesgos que habrán de cubrirse mediante la citada red son: los escapes radiactivos de las centrales nucleares españolas y extranjeras; los escapes radiactivos procedentes de los buques de propulsión nuclear que llegan a los puertos españoles; las fábricas de combustible, concentrados y tratamiento del uranio y los centros mineros de Salamanca y Badajoz; las instalaciones de almacenamiento de residuos radiactivos de El Cabril (Córdoba) y Jaén; la lluvia radiactiva que pudiera afectar a España en el caso hipotético de una guerra nuclear fuera o dentro de nuestras fronteras, y cualquier otro riesgo derivado del uso de la energía nuclear, como pudiera ser la caída en España de un satélite propulsado por energía atómica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 14 de junio de 1990.

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