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Antoine Vitez muere en París a los 59 años de edad

El director teatral era administrador general de la Comédie Française

Antoine Vitez, una de las glorias del teatro francés de este siglo, falleció ayer en París, a los 59 años de edad, víctima de una hemorragia cerebral que le sobrevino en la madrugada del domingo al lunes, según anunció el ministro francés de Cultura, Jack Lang. Vitez, que había sido actor y director de escena, además de pedagogo y traductor, era, desde 1988, el administrador general de la Comédie Française (compañía nacional francesa de teatro clásico) y había dirigido, durante siete años, el Teatro Nacional Chaillot.

Jack Lang afirmó ayer al dar la noticia de la muerte del director teatral: "No sólo es la escena francesa la que soporta una inmensa pena, sino que la gran familia del teatro mundial está también de luto". Lang definió a Vitez como un "maestro del teatro" y a su obra como "enérgica, original y densa".Antoine Vitez había nacido en París, el 20 de diciembre de 1930 y comenzó su carrera como actor a los 19 años, tras ser alumno de la actriz belga de origen ruso Tania Balachova, actuando e interpretando en diversas ciudades francesas como Marsella, Caen y Nanterre. Entre 1972 y 1974 fue compañero del actual ministro de Cultura francés, Jack Lang, en el Teatro Nacional de Chaillot.

En 1965 fue nombrado directeur d'études de la Universidad del Théâtre des Nations y entre 1966 y 1970 fue profesor de la escuela del Théâtre des Amandiers de Nanterre. En 1968, fue nombrado profesor del Conservatorio Nacional Superior de Arte Dramático de París.

Previamente, había trabajado como secretario de Louis Aragon y se había diplomado en la Ecole Nationale en lenguas orientales vivas. Resultado de su colaboración con el poeta fue la publicación de la Historia paralela de la URSS y de Estados Unidos. Tradujo obras de Brecht, Lenz, Chejov, Malakovski y Sófocles, entre otros.

La Electra de Sófocles fue, precisamente, la obra con la que debutó como director de escena, cuando contaba 36 años. La pieza, de la que era traductor y director, se estrenó en la Casa de la Cultura de Caen. A partir de ese momento, su trabajo como director teatral no cesa, habiendo realizado la dirección, entre otras, de Andromaque, Phèdre y Berenice, de Racine; Las bodas de Fígaro, La escuela de las mujeres, Tartufo, Don Juan y El misántropo, de Molière; Lucrecia Borgia, de Víctor Hugo; Fausto, de Goethe; Madre Coraje, de Brecht, y El revisor, de Gogol. En 1987, cuando se estrenó en Barcelona Le soulier de satin, de Paul Claudel, Vitez declaró: "Si tengo que pasar a la historia, que sea por este espectáculo".

El pasado año dirigió una versión de La Celestina, de Fernando de Rojas, que se presentó en el Festival de Aviñón.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de mayo de 1990