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La mujer pasado y la mujer futuro

Ambos son amables y diplomáticos, lo que en teoría contrasta con la reputación de rompedores -sobre todo De Pablo- que tienen en sus artes respectivos. Separados por el tiempo de una generación, (De Pablo tiene 60 años, Molina Foix, 44), en su conversación menudean las alusiones europeas, a su manera son mundanos e incluso han viajado juntos: más de una sesión de trabajo de esta ópera se desarrolló en una excursión de intelectuales a Dinamarca, hace tres años,Primero De Pablo le sugirió un texto de Apollinaire, que rechazaron al ver que en él no ocurría nada, y luego Molina Foix le hizo la contrapropuesta de lo que habría de ser, en 30 folios, la historia de un Viajero, ya maduro, que recibe un día dos invitaciones. La una se la envía una dama en el interior de una botella para que, tras un viaje a caballo, se reúna con ella allí donde "el viento hiela el pelo". Y la otra se encuentra en una cinta grabada en la que una metálica voz femenina le invita a llegar donde la temperatura "chamusca la piel".

"Yo quería hacer un drama moderno", explica Molina Foix. La primera mujer habla al Viajero en verso e intenta atraerle con el prestigio del pasado. La moderna, en cambio, habla de una forma cortante y seca, le ofrece las evidentes ventajas de la modernidad, pero, al igual que la otra, "está igualmente obsesionada con pasiones que no son nada modernas".

La dirección musical de El viajero indiscreto es obra de Juan Ramón Encinar, la del coro, de Ignacio Rodríguez, y la dirección de escena, de Simón Suárez. Carmen Senra es la responsable de la coreografía. Manuel Cid y Santiago S. Gericó son tenores; Enriqueta Tarrés y Sharon Cooper, sopranos; Victoria Vergara, mezzosoprano; Luis Álvarez, barítono; Timoty Wilson, contratenor, y Juan Pedro García Marques, bajo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de marzo de 1990