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Un pequeño diábolo

Un pequeño diábolo. Un dispositivo así puede ahorrar al pequeño paciente el tener que pasar por el quirófano para solucionar una malformación congénita que afecta a uno de cada 1.000 recién nacidos. Es la persistencia de un conducto vascular, el ductus arteriosus. Este pequeño vaso es útil para el feto, pero cuando la circulación se ha adaptado, tras el nacimiento, se oblitera para siempre en condiciones normales.El ductus comunica la aorta con la arteria pulmonar, que lleva sangre venosa hacia el corazón. Existe un riesgo de insuficiencia cardiaca y sobrecarga de en la circulación pulmonar, porque parte de la sangre de la aorta se desplazaría hacia el circuito pulmonar.

. Para taponarlo, se pincha la vena femoral y a través de ella, recorriendo varios vasos, y el corazón, se llega al ductus. Se dispara el pequeño diábolo, que ha viajado plegado en compañía de un catéter y se cierra así el conducto por el lado aórtico y el pulmonar. Toda la operación, gobernada por un complejo equipo de radiología.

Esta técnica, que tiene una efectividad del 87%, será practicada la próxima semana en Madrid a 11 pequeños pacientes en Madrid bajo la supervisión de Mullins, el cirujano que ha realizado la primera obliteración de una comunicación interauricular con técnica similar y será el equipo de cardiología infantil del hospital Ramón y Cajal, servicio de referencia nacional, el que la practique. "Hasta ahora se han intervenido muy pocos casos en Europa y en Espafia", asegura Ramón Bermúdez, responsable de Hemodinámica del servicio, que pretende continuar con la técnica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de febrero de 1990