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Los consejos de Catalana de Gas y Aguas de Barcelona aprueban los informes de fusión de Warburg y Lazard

El informe de la firma auditora Lazard Frères encargado por el Consejo de Administración de la Sociedad. General de Aguas de Barcelona señala que la compañía producto de la fusión proyectada con Catalana de Gas debe ser una gran sociedad de servicios que centre su radio de acción en Cataluña. Por su parte, el informe de SG Warburg encargado por Catalana de Gas presenta un conjunto de recomendaciones ante lo que califica de"potencial fusión".

La firma francesa, Lazard, contratada por Aguas de Barcelona por indicación de su socio mayoritario, Lyonnaise des Eaux, reafirma la conveniencia de la operación, que "favorecerá a los accionistas de ambas sociedades al tiempo que reforzará el prestigio de la nueva gran compañía ante el mundo financiero y los medios políticos", según el texto del auditor.El documento de Warburg -un texto de 58 páginas dirigido al presidente de Catalana, Pere Grau- analiza la "estructura de la transacción" en cuatro grandes apartados: Evolución de las plusvalías que generaría el proceso; implicaciones sobre la fuerza laboral; Política de distribución de gas y agua, y movilidad y diversificación.

La política de distribución perseguida por Catalana de Gas ha impuesto en la práctica la presencia de esta sociedad en distintos puntos del territorio español. En este sentido, las auditorías definitivas pendientes pueden contener discrepancias en el criterio de territorialidad apuntado, puesto que Catalana de Gas mantiene importantes participaciones en otras distribuidoras gasistas, como Compañía Española de Gas (86,53%) y Gas Andalucía (33,37%).

Ricard Fornesa, presidente de Aguas de Barcelona, señaló que Lazard Frères prepara ahora el informe definitivo, en el que se darán a conocer las exenciones fiscales de la fusión, cuyas plusvalías están cifradas inicialmente en 50.000 millones de pesetas. El informe final de la firma auditora francesa aportará cifras concretas sobre los aspectos financieros, como la proporción para el canje de acciones entre ambas compañías, y otros de carácter industrial y laboral, como las políticas de ajuste que comporta la fusión.

Catalanidad garantizada

La indicación de la auditoría de Lazard en el sentido de fijar en Cataluña el ámbito de acción de la compañía resultante de la fusión coincide con la opinión vertida recientemente por directivos de la Caja de Pensiones -La Caixa- refiriéndose al objetivo de "garantizar la catalanidad de la futura empresa de servicios". Esta posición de La Caixa justificó recientemente la compra del paquete (7,9%) que poseía el Banco Central en Aguas de Barcelona. Tras esta adquisición, que se añade a la compra anterior del 3% a Banesto, la entidad de ahorro controla ya el 11% de Aguas y el 5% de su holding, la poderosa Corporación Agbar, habiendo invertido en el proceso un total de 11.000 millones de pesetas. Las participaciones de La Caixa en las dos sociedades en proceso de fusión -11% en Aguas y 23,9% en Catalana de Gas- refuerzan el papel de la entidad como árbitro de la fusión. Una función que se verá incrementada con la consolidación de la integración entre La Caixa y la Caixa de Barcelona, ya que esta entidad posee el 10% de Catalana de Gas.Después de la salida del Central de Aguas de Barcelona, la Corporación Agbar ha cedido al banco su participación en Aguas de Valencia, reforzando así el criterio de territorialidad circunscrito en Cataluña que expresa la auditoría preliminar de Lazard Frères. El Central controla, junto a Bouygues, Aguas de Valencia, mientras que el grupo catalán aleja de la fusión al constructor francés aliado del banco que preside Alfonso Escámez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de febrero de 1990

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