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ENDESA congela la privatización parcial de ENHER hasta que se resuelva el futuro mapa eléctrico

El grupo eléctrico Empresa Nacional de Electricidad (ENDESA), de mayoría pública, se mantiene a la espera de la adopción de una política definitiva sobre el futuro del sector por parte del Ministerio de Industria y Energía para determinar la privatización de un paquete de acciones significativo de su filial, la Empresa Nacional Hidroeléctrica del Ribargorzana (ENHER). El ministerio tendrá que sentar las bases para configurar el nuevo mapa eléctrico de acuerdo con criterios de racionalización y optimización. Asimismo, para este año se espera la revisión del Plan Energético Nacional (PEN), que determinará en gran parte algunas de las decisiones de reparto.

El grupo ENDESA, controlado por el Instituto Nacional de Industria (INI), tiene adoptada la decisión de ampliar la presencia de la empresa ENHER en los mercados bursátiles desde hace tiempo. Incluso recientemente ha modificado el calendario de preferencias anticipando la prioridad de esta operación a la de la colocación de Unelco, filial que opera en las islas Canarias.Esta empresa deberá esperar, además, a que se solventen algunas cuestiones burocráticas de índole regional para cotizar en el mercado de valores.

ENHER tiene, en la actualidad, en torno al 8% de su capital repartido en el mercado. La intención del grupo presidido por Feliciano Fuster, con el visto bueno del INI, es ampliarlo con un paquete significativo, alrededor del 30%. Fuentes del grupo han manifestado que, en cualquier caso, el INI mantendría una holgura suficiente para maniobrar.

La operación de ENHER, sin embargo, atravesará todavía un largo período de espera. Los responsables del grupo no pueden decidirse mientras no conozcan las directrices que seguirá la Administración para reordenar el sector. Aunque en el ministerio no quieren pronunciarse "hasta que no esté todo determinado y precisado", esta reordenación desembocará en la construcción de un nuevo mapa sectorial.

Los primeros trazos de esa política pueden surgir de la comparecencia que tendrá el ministro de Industria y Energía, Claudio Aranzadi, el próximo jueves, 1 de febrero, en el Congreso de los Diputados.

De cualquier forma, fuentes del sector esperan que el futuro mapa eléctrico se base sobre tres grandes grupos de ciclo completo (producción y distribución), cuyas cabezas consideradas más apropiadas serían las compañías privadas Iberduero e Hidrola y la pública ENDESA.

En esta primera aproximación -sobre la que la sociedad participada por todas las eléctricas, Unesa, también podría emitir un informe- estaría por determinar el papel de Sevillana de Electricidad, cuyo porvenir inversor está íntimamente ligado a ENDESA, que además controla el 9,8% de la empresa andaluza.

Las fuentes sectoriales restan posibilidades a la fusión de Iberduero e Hidrola, pretendida por alguna de las corrientes del Banco Bilbao Vizcaya (BBV) y no bien vista por la Administración.

Empezar por Cataluña

El camino, en todo caso, debe comenzar por Cataluña, donde precisamente opera ENHER y donde la existencia de cuatro grupos nucleares (Ascó I y II y Vandellós I y II) despeja incógnitas sobre el futuro energético que tienen otras áreas. La región oriental, en cualquier caso, cuenta con un entramado dificil de solucionar, "aunque sea algo obligado".

En Cataluña existen cuatro empresas (la pública ENHER y las privadas Hidruña, FECSA y Segre, esta última integrada en FECSA) para un mercado que podría cubrir solamente una. El objetivo, sobre el papel, pasa por un acuerdo entre los accionistas de esas entidades, que no son otros que los llamados a jugar el protagonismo de la reordenación. Hidruña está totalmente controlada por Hidrola y FECSA tiene a ENDESA, Iberduero y la propia Hidrola entre los principales accionistas.

Existen varias alternativas para confeccionar una solución para el mercado catalán, entre las que se contempla la posibilidad de que FECSA, sobre la que ahora existen fuertes especulaciones bursátiles, se convierta en una empresa únicamente distribuidora. Pero el planteamiento más común pasa por el intercambio de activos y "si se quiere que ENDESA ceda en cosas también habrá que dárselas". En definitiva, tiene que haber compensaciones.

La política energética no se limita a la consecución de un sector más racional. Entre las tareas inmediatas del Parlamento figura la revisión del Plan Energético Nacional (PEN), sobre el que Industria debe presentar algunas alternativas en las que se contemplará la posible entrada de nuevos grupos nucleares.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de enero de 1990

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