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El intoxicado por setas en Murcia entra en una fase que impide un trasplante

Patricio González Mellado, de 30 años, entró ayer en fase terminal a causa de una intoxicación por setas sin que pudiera encontrarse a tiempo un hígado idóneo para intentar el trasplante, última esperanza que le quedaba. El equipo médico que le atiende en la ciudad sanitaria Virgen de la Arrichaca, de Murcia, comunicó al mediodía al centro de coordinación de trasplantes, radicado en Barcelona, que el estado del enfermo se había agravado de tal modo que ya no podía intentarse el trasplante, por lo que la petición podía retirarse del código cero, clave que implica la máxima prioridad."El enfermo ha entrado en una situación terminal que hace imposible la intervención", informó el doctor Rafael Núñez. "En estos momentos sufre un fallo multiorgánico que hace prácticamente imposible una recuperación. Aparte de una mala hemodinámica, presenta fracaso renal y su sangre no coagula".

El centro hospitalario había solicitado otro hígado para la esposa de Patricio González, María Josefa García, cuyo estado era también grave. El equipo médico decidió no intentar de momento el trasplante de hígado a esta enferma al comprobar que experimentaba cierta mejoría de la función hepática. La paciente sufre una neumonía que podría comprometer el éxito del trasplante, a juicio del doctor Núñez.

Durante las horas en que la solicitud de Patricio González se encontró en código cero, el centro de coordinación de trasplantes que dirige Rosa Deulofeu intentó sin éxito lograr un órgano adecuado y transmitió varias peticiones urgentes a la red europea de donación de órganos.

Durante la búsqueda se produjo una donación en Lérida, pero el organismo del donante se encontraba ya muy deteriorado en el momento del fallecimiento, por lo que no resultó apto para el trasplante. El hospital Clínico de Madrid comunicó también la existencia de un posible órgano, pero luego se comprobó que estaba afectado por hepatitis, por lo que también se desestimó. El resto de intoxicados evolucionan favorablemente. Una hermana del enfermo, Cristina González, falleció el domingo por la ingestión de setas venenosas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de diciembre de 1989