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Mariscal exhibe objetos hechos con chatarra bajo el titulo 'Cosquillas para tus ojos'

El polifacético creador presenta mañana sus últimas obras en la sala Vinçon de Barcelona

Bajo el título Cosquillas para tus ojos, Javier Mariscal presento una serie de objetos realizados con material de desecho y chatarra que suponen su más reciente y nueva producción. Tras el paréntesis de su exposición , antológica Cien años con Mariscal, el artista valenciano afincado en Barcelona indaga e ironiza sobre el lenguaje del Ready Made y reclama una visión crítica sobre su obra, siempre en la frontera entre el arte y el diseño. La exposición se inaugura mañana.

Tras una larga temporada de festejos, de intensa producción y explotación de su bagaje creativo, Mariscal recupera el camino de la búsqueda interdisciplinar que tanto le había caracterizado. Personaje inquieto y prolífico, parecía haberse tomado un relax inventivo, mientras sacaba todo el provecho posible a su estética, personajes, abecedarios y tics, aplicados con todo tipo de técnicas sobre todo tipo de soportes hasta la saciedad. Pero una vez más, su amigo Fernando Amat ha vuelto a ponerle en un aprieto al reservarle la pequeña gran Sala Vinçon desde mañana hasta el próximo 6 de enero, como si de un regalo de Reyes se tratase. Y Mariscal ha tenido que hurgar en sus neuronas para mostrar algo nuevo al público: una colección de piezas construidas a base de chatarra. "Pero no pretendo inventar nada, el lenguaje del Ready Made ya lo han utilizado muchos, lo cual creo que no invalida la experiencia, nadie critica que un pintor utilice óleo sobre tela y, desde luego, no he sido el primero", afirma Mariscal. Durante dos meses ha recorrido los almacenes de chatarreros vecinos de Palo Alto, su nuevo estudio situado en Poblenou, y ha ido clasificando toda una serie de componentes de desecho. "Apenas he tocado las piezas, he procurado que fueran encajando, nada de cortes o soldaduras, apenas unos tornillos o un poco de pegamento", explica el diseñador; así ha ido apareciendo toda una serie de formas figurativas: una aspiradora-pala, una nevera-mesa-lámpara de estilo hawaiano, una máquina de oficina para secretarias avispadas, un tocador de señoras, un lavabo-ordenador, "y también me ha salido alguna pieza que no es nada en concreto, algo más escultural", dice refiriéndose a una composición "que recuerda la España negra y el 23-F" y que podría ser un retrato abstracto de Tejero.Mariscal asegura que esta muestra no tiene ninguna continuidad con su ensayo Esculturas adelantadas en el nuevo estilo posbarroco de 1986 en la misma Sala Vinçon: "Aquello era partir de volúmenes cúbicos e irles metiendo mano buscando formas estéticas, lo de ahora es más bien un puzzle". Mariscal dice: "Me hubiese sido más fácil seguir pintando y enseñar bomboncitos que me los quitan de las manos, pero he preferido arriesgarme y andar en la cuerda floja". Afirma haber reflexionado en profundidad, redescubriendo todo el valor expresivo de objetos que fueron ideados por alquien, que otros construyeron para luego ser vendidos y utilizados, y finalmente abandonados hasta que él supo reencontrarlos e insuflarles vida devolviéndolos al circuito de la sociedad. Eso sí, añadiendo una clara componente irónica a muchas de las piezas que estarán a la venta. "No serán baratas porque son originales, prefiero no vender nada antes que malvenderlas", confiesa el artista, y cada una estará identificada por un nombre y una relación de sus componentes: tubo de barandilla de piscina niquelado, circuito impreso de ordenador de primera generación alemán...

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 29 de noviembre de 1989