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ARDE CENTROAMÉRICA

El Ejercito salvadoreño consintió el asesinato de los seis jesuitas

Antonio Caño

San Salvador "Si me matan, resucitaré en el pueblo salvadoreño". Esta frase de monseñor Arnulfo Romero estágrabada en los muros de la capilla en la que hoy serán enterrados el sacerdote Ignacio Ellacuría y los otros cuatro jesuitas españoles y un salvadoreño, asesinados el pasado jueves por un comando de unos 30 hombres uniformados que, según testigos presenciales, actuaron con el consentimiento de las fuerzas militares que rodeabari la casa de San Salvador donde fue perpetrado el crimen.

ENVIADO ESPECIAL,"Sobra la investigación", decía ayer, indignado, uno de los colaboradores más próximos de los asesinados ante la capilla fúnebre instalada en la iglesia de la universidad Centroamericana (UCA), el mismo lugar donde serán enterrados.Algunas de esas personas, emocionadas y dolidas, preguntaban angustiosamente a este corresponsal, al conocer su nacionalidad, qué va a hacer el Gobierno español. "Ustedes tienen que hacer algo, no pueden quedarse de brazos cruzados esperando lo que les diga Cristiani", cornentaba un médico que admiró siempre a Ellacuría como horribre de ciencia que contribuyó al desarrollo intelectual de este país.

[El Gobierno de Felipe González envió anoche un avión para evacuar a los españoles que lo soliciten, así como tres geo para reforzar la seguridad de la embajada. La delegación española en las exequias estará formada por el número dos del Ministerio de Exteriores, Inocencio Arias, y el director general para América Latina, Yago Pico de Coaña.]

Los ataques contra los religiosos tarribién afectaron el jueves a un pastor luterano español, Luis Boyge, médico, que fue detenido junto a cuatro norteamericanos y seis alemanes de la misma Iglesia bajo la acusación de colaborar con el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). Los últimos detalles sobre la matanza de los seis Jesuitas y dos mujeres del servicio doméstico señalan con más fuerza la participación de elementos de las fuerzas armadas.

[Jesús María Rodés, director de la escuela de la policía autonómica de la Generalitat de Cataluña y ex militante del PSUC, principal organización de los comunistas catalanes, manifestó ayer a la emisora institucional Catalunya Rádio que el asesinato de Ellacuría se explicaba porque "pertenecía a una organización religiosa de carácter paramilitar"., y comentó que, mientras él tendrá un entierro como mártir, el pueblo que verdaderamente sufre la opresión será enterradoen la fosa común.] Pasa a la página 3

Cristiani quita importancia al uniforme de los agresores

Viene de la primera páginaEl presidente salvadoreño, Alfredo Cristiani, declaró el jueves en una conferencia de prensa que el hecho de que los autores del asesinato de los jesuitas fuesen vestidos con uniformes militares no es un detalle decisivo ya que, según dijo, la guerrilla ha utilizado -antes la ropa del Ejército para llevar a cabo algunas acciones, como el ataque del pasado sábado contra la residencia presidencial. Sin embargo, en la noche del ,viernes, hora española, con el fin de estimular a la tropa en su lucha contra les guerrilleros en la capital salvadoreña, los altavoces de la Primera Brigada de Infantería gritaban que "ya hemos matado a esos comunistas de Ellacuría. y Baró y ahora vamos a matar a todos. los comunistas del país".

De todas formas, es dificil de explicar el hecho de que la UCA, donde dormían las víctimas del monstruoso crimen, estuviese en el momento del atentado rodeada por soldados, tanquetas y vehículos de las fuerzas armadas, según el testimonio de dos testigos que se encuentran en paradero seguro.

La sede universitaria estaba rodeada por militares desde el pasado domingo y los curas tenían que pedir permiso a los oficiales del Ejército para poder salir de las instalaciones a decir misa. La UCA había sido registrada el pasado lunes por fuerzas militares que, según los empleados y sacerdotes de la propia, universidad católica, no llegaron con la orden (le buscar en todas las dependencias sino en las habitaciones y oficinas de Ignacio Ellacuría y de otros de los curas que tres (lías después perdieron la vida.

En plena hora del toque de queda, entre las dos y las tres de la madrugada del jueves, los agresores tuvieron tiempo de forzar a golpes una de las puertas de la casa comunitaria donde descansaban los sacerdotes, dentro de la UCA, asesinarlos, recorrer todas las habitaciones, registrar las oficinas, quemar los archivos y, ametrallar y arrojar bombas después contra la fachada de la escuela de teología. En todo ello invirtieron alrededor de 45 minutos durante los cuales el Ejército permaneció en todas las puertas de acceso a la universidad.

Según han podido deducir los expertos, los seis religiosos fueron sacados de sus cuartos, donde todos dormían, menos el padre Ignacio Martín Baró, que todavía estaba vestido. Los asesinos los colocaron de espaldas al muro de la casa y dispararon contra ellos con fusiles automáticos. Ya caídos, los volvieron contra el suelo y les dispararon uno o más tiros de gracia en la cabeza.

El arzobispo de San Salvador, Arturo Rivera y Damas, declaró sin tapujos que los asesinos de estos seis sacerdotes son "los mismos que mataron a monseñor Romero", Rivera y Damas acudió el jueves a una entrevista con Cristiani para pedirle una explicación por lo sucedido. Había rezado por la mañana ante los cadáveres de Ellacuría y los demás profesores jesuitas. También se acercó hasta allí el embajador de España, Francisco Cádiz.

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