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Pedro Pérez aplaude que se empiece a retribuir más el pasivo

La actual dinámica de lanzamiento de cuentas corrientes de alta remuneración es un proceso lógico dentro de la liberalización del sistema financiero español, y les una suerte que los bancos españoles se hayan decidido a ello con tres años de antelación sobre 1992", dijo ayer Pedro Pérez, secretario de Estado de Economía. Añadió que ve muy posible terminar el año con una inflación del 7% o incluso algo menor. Sobre las cesiones de créditos de los bancos señaló que, pese a que algunas entidades han recurrido para no entregar las listas, se retrasará unas semanas, pero al final Economía conocerá los datos.En su conferencia sobre El sistema financiero en la década de los noventa, dentro de las Jornadas de Tesorería que organizan la Caja de Navarra y la Fundación para la Investigación Económica y Social (FIES), Pedro Pérez señaló que el lanzamiento de cuentas corrientes de alto interés es un "hecho coherente y muy positivo, que redundará en beneficio del ahorrador y obligará a los bancos a mejorar sus costes de transformación para adentrarnos en Europa, donde la competencia será mayor. Además es lógico que cobren los servicios, porque esto es la práctica común en Europa occidental".

Inflación del 7%

Tras reconocer que la demanda de crédito en septiembre había sufrido un fuerte retroceso, señaló que son muy optimistas para llegar a una inflación del 7% o menos al finalizar el presente año, ya que noviembre es un mes muy poco inflacionario, aunque diciembre siempre ha dado sustos. Pérez recalcó que se ha mantenido una política fiscal coherente, y disiente de aquellos que han acusado al actual Gobierno de elaborar una política netamente monetarista. También dijo que el déficit público será menor al programado y que los indicadores de consumo muestran claramente la desaceleración.

Esta desaceleración en los productos importados aún no se deja notar, pero lo achacó a que todavía no hay datos recientes, porque los pedidos que se conocen del mes pasado se efectuaron antes del verano. Se mostró totalmente contrario a una devaluación de la peseta, porque tocar el tipo de cambio de nuestra moneda para favorecer las exportaciones supone encarecer en pesetas los bienes de equipo y las materias primas con las que fabricamos esos productos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 16 de noviembre de 1989