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Repulsa de la oposición marroquí a la condena a dos años de prisión del director de 'L'Opinion'

Los comunistas se muestran "aterrados"; los socialistas claman contra "la agresión contra la libertad de prensa y la dignidad de los ciudadanos"; los nacionalistas del Istiqlal reafirman su voluntad de seguir luchando por las "libertades públicas, el respeto de los derechos del hombre y la soberanía de la ley".'Toda la oposición marroquí une su voz para rechazar la condena a dos años de cárcel dictada el pasado jueves por un tribunal de Rabat contra el periodista Idrissi Kaituni, director del diario L'Opinion, culpable de haber "alterado el orden público" por publicar un comunicado conjunto de dos organizaciones legales de derechos humanos que pedía una investigación oficial sobre la muerte en comisaría de cuatro detenidos. El Ministerio Fiscal ha reconocido que en tres de los casos citados en el comunicado hubo muerte violenta, una vez a causa de presuntos malos tratos y dos por suicidio. Respecto al cuarto fallecimiento, se trata del caso de un detenido en huelga de hambre. El periodista marroquí, que deberá pagar también una multa de 2.000 dirhams (unas 28.000 pesetas), ha quedado en libertad provisional.

No arrojar más leña al fuego

Idrissi Kaituni cuenta con dos décadas de experiencia profesional, está casado y tiene cuatro hijos. No quiere, por su parte, hablar y piensa apelar la sentencia y mientras tanto cree más oportuno "no arrojar más leña al fuego".Pero es evidente que la fe de este profesional en la "integridad e independencia de la justicia marroquí" ha sido quebrantada por una condena en la que el tribunal ha retenido al pie de la letra la acusación formulada por el Gobierno. Pero los partidos de oposición, sus periódicos y los periodistas sí hablan, y en su tono se mezclan la sorpresa, la indignación y el miedo. La sentencia, escribió Nadir Yata en Al Bayane, "ha hecho sonar la campana fúnebre de la libertad de expresión y nos devuelve ala época en que la Prensa marroquí se atraía por un sí o un no las iras de la venganza oficial". La acusación contra Kaituni, dice L'Opinion, "no estaba fundada y no justificaba su veredicto". Al Itihad Al Ichtiraki ve en este caso "una amenaza contra la Prensa en un momento de crisis social".

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