FERIA DEL PILAR

Fresquito, para empezar

Abrir feria sin calores puede ser hasta bueno; bastante se ha pasado durante el verano. Peor es abrir feria sin trofeos, y de esto se estará lamentando hoy Fernando Cámara tras ver la negativa del presidente ante la demanda masiva de pañuelos, a la muerte del segundo de la tarde. Puede estar en la mente del responsable del palco dar credibilidad a esta plaza, que buena falta le hace, y más si con rigor la presidencia aplica certero el reglamento y consigue, por ejemplo, que los caballos de picar lleven el ojo izquierdo sin tapar. También es de rigor reglamentario que los astados salten íntegros al ruedo. Ayer el primero salió con el cuerno derecho oscilante, y más de uno matizaba que era de goma. A pesar de las fuertes protestas en toda la plaza, el presidente no cambió este novillo, dando así rango de seriedad, naturalmente, a los intereses del empresario.La atención del respetable estuvo sobremanera en la confección excelente del toreo de Cámara, pues impecable estuvo al recibir a su primero en primorosas verónicas de manos bajas. Un quite de una sola media, y tras el picotazo del caballo, lo hubiera firmado el mismísimo Antoñete. La naturalidad y el temple afloraron en su toreo de muleta, bajando impecable la mano en derechazos, en el de pecho, llevándoselo al hombro contrario, y lidia adelante en redondos y circulares arrancaba el olé fuerte de los tendidos; remató faena con recortes toreros y de tres naturales que ejecutó, ceñido le quedó el último.

Pérez-Tabernero / Sánchez, Cámara, Ubrique

Seis novillos de Ignacio PérezTabernero, desiguales de presencia, blandos y mansos. Alguno, sospechoso de cuerna. El sexto, inválido y sin pitones. Sergio Sánchez: palmas con saludos en los dos. Fernando Cámara: vuelta en los dos. Jesulín de Ubrique: ovación; y algunas palmas.Plaza de Zaragoza, 8 de octubre. Primera corrida de feria.

Atravesó feamente en la suerte suprema, y eso, cierto es, no merece oreja. Con bellos doblones comenzó ante el inválido quinto, y resultó cogido aunque continuara en la lidia.

Jesulín de Ubrique, propenso al derechazo, toreó perfilero y descargando la suerte.

Sergio Sánchez, inmaduro él, aperreadillo estuvo con su pegajoso primero, también acelerado y torpe con su segundo, y con más voluntad que acierto con las banderillas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0008, 08 de octubre de 1989.