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TRIBUNALES

Más de 26 años de cárcel para una puericultora que asesinó a una niña de dos años

La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Las Palmas (Gran Canaria) condenó a Soledad Hernández Martínez, puericultora, a 26 años y ocho meses de cárcel como autora del asesinato de la niña de dos años, de nacionalidad alemana, Stephame Krause, a la que cuidaba en horario nocturno por encargo de Elke Krause, madre de la criatura fallecida. El mismo tribunal impuso una pena de cuatro meses a María del Rosario Araque Benítez, compañera sentimental en aquel momento de la primera, por un delito de omisión del deber, por no impedir la trágica muerte de la pequeña.

Hernández Martínez y Araque Benítez compartían hogar como pareja en los apartamentos Mirador de Playa San Agustín, en el sur de Gran Canaria, cuando ocurrieron los hechos el 8 de julio de 1988. En aquellas fechas, las dos mujeres, que habían iniciado seis años antes en Jaén relaciones sentimentales, atravesaban una fuerte crisis. Araque Benítez discutía la noche de autos con su compañera, a la que había comunicado su decisión de abandonar la casa y concluir su unión. Hernández Martínez, presa de nervios, la emprendió a golpes aquella noche con la niña, que se había despertado sobresaltada por las voces acaloradas de ambas mujeres. La autora material del asesinato agredió con una zapatilla a Stephanie y, posteriormente, le agarró por el cuello y le golpeó contra la pared y la tabla del sofá cama en la que dormía la niña, quien falleció por esta causa.

Crisis amorosa

Según la sentencia, la crisis amorosa por la que atravesaba la pareja de lesbianas había creado "un ambiente de nervios en las procesadas y de hostilidad hacia los niños, los cuales y, sobre todo, Stephanie, son a veces castigados de forma impropia a su corta edad". Las dos mujeres ahora condenadas tenían también a su cuidado a un hermano de la víctima, Andy, de cuatro años. Las dos canguros percibían por su trabajo 50.000 pesetas mensuales.Soledad y María del Rosario habían sido contratadas el 5 de junio para dicho trabajo, cuyo horario inicial abarcaba desde las 10.00 hasta las 21.30 horas. Sin embargo, la madre de la niña asesinada solicitó algunos días después a ambas un cambio de jornada para que atendieran a sus hijos en horas nocturnas, ya que había recibido en su casa la visita de unos familiares.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de octubre de 1989