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Bush asume personalmente la defensa del Plan Brady ante las reticencias de la banca comercial

El presidente de Estados Unidos, George Bush, compareció ayer ante la asamblea anual de gobernadores del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial para pronunciar un discurso en el que dio por muerto el sistema económico marxista, aplaudió las reformas en la Unión Soviética y en la mayoría del Este europeo, muy especialmente en Polonia, y lanzó un nuevo mensaje a la banca comercial para que respalde el Plan Brady sobre reducción de la deuda de los países en desarrollo.

La oposición de la banca a la estrategia del secretario del Tesoro norteamericano, Nicholas Brady, crece por momentos, y ha llegado a tal punto que el propio Bush ha tomado cartas en el asunto, reuniendo el martes por la tarde a 65 banqueros en la, Casa Blanca para instarles a que reanuden la concesión de créditos a los países endeudados. "Quiero que sepáis hasta qué punto respaldo firmemente la nueva estrategia sobre la deuda", dijo Bush a los banqueros, según comentó uno de ellos, "y lo importante que es para nosotros que trabajemos unidos para asegurar que la estrategia tiene éxito".La intervención personal de Bush ante la banca se vio acompañada por una iniciativa parlamentaria aprobada por la Cámara de representantes, gracias a la cual las entidades que aporten nueva financiación a los países morosos se verán beneficiadas por una reducción en la calificación del riesgo de sus préstamos y, por tanto, podrán reducir su provisión de reservas para tales casos.

Pero las reivindicaciones de los bancos van más allá, como puso de manifiesto el presidente del Federal Deposit Insurance, William Seidman, en una intervención ante el subcomité bancario de la Cámara de representantes: "Lo que necesitamos son incentivos para que [los bancos] faciliten nuevos créditos", dijo, y sugirió desgravaciones fiscales y ayudas contables. En lo referente a una contabilidad más flexible está ya contenido en el proyecto aprobado el martes por los representantes y transmitido al Senado. La cuestión de las desgravaciones, por el contrario, no se ha visto todavía plasmada en ningún proyecto, aunque la creciente presión de los bancos estadounidenses y el interés de Bush por desencallar el Plan Brady parecen indicar que la banca alcanzará finalmente algún tipo de compensación fiscal.

En su discurso de ayer ante el FMI y el Banco Mundial, Bush subrayó que "los bancos comerciales tienen una importancia especial en este proceso [de reducción de deuda y aportación de nuevos créditos]. Les animamos a que den estos pasos no como un sacrificio, sino en su propio interés. Realmente", siguió, "el éxito no ayudará sólamente a las naciones deudoras. También reforzará a los bancos, haciendo más solventes sus carteras de créditos".

Al inicio de su parlamento, Bush había dado por finalizado el enfrentamiento entre el sistema económico capitalista y el socialista: "El juicio ha concluido. Miren los dos sistemas económicos y vean cual ha prosperado y cual ha fracasado. Terminemos con este experimento. Porque la historia", remachó, "ha dictado sentencia". Añadió su satisfacción "ante los esfuerzos de la Unión Soviética por liberalizar y descentralizar su economía", y ante la próxima eliminación de las barreras comerciales internas en la Comunidad Europea. "Los líderes de Europa me han asegurado", señaló, "que esto no se conseguirá al precio de imponer nuevas barreras externas a quienes comercien con la CE".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de septiembre de 1989