Oficiales israelíes entrenaban a sicarios del narcotráfico

Las noticias sobre la participación de oficiales de reserva israelíes en el entrenamiento del Ejército privado de los narcotraficantes colombianos ha provocado consternación en Israel. La cinta de vídeo delatora, en la que se escucha a lo lejos una voz que da instrucciones en hebreo a los soldados de la droga para practicar un ejercicio militar, parecía, en principio, una broma pesada. Pero después se supo que los jefes de la mafia enviaron expresamente al Gobierno colombiano la cinta para intimidar a los ministros.La televisión israelí, finalmente, consiguió identificar la voz y el rostro que muestra la cinta. Se trata del coronel Yair Klein, presidente de Hod Hahanith, empresa especializada, entre otras cosas, en la instrucción militar, en el entrenamiento en la lucha antiterrorista y en la formación de escoltas.

El coronel Yair Klein, de 46 años, que dirige actualmente como reservista un regimiento de elite, es un ex oficial de paracaidismo y ex comando que ha terminado con gran distinción varios cursos para oficiales. Otros tres oficiales de elite, coroneles en reserva, son también empleados de Hod Hahanith. El coronel Moises Spector, comandante de un regimiento blindado, fue hasta 1985 miembro del Estado Mayor de la Comandancia del Frente Norte; el coronel Abraham Tzadaka, de 46 años, quien fue desde 1983 a 1986 comandante de la unidad antiterrorista en el Ejército israelí; y el coronel de aviación Yaacov Biran, de 44 años, ex comandante de una escuadrilla de helicópteros.

El Ministerio de Defensa israelí ha confirmado que Yair Klein y su empresa tenían permiso oficial para operar en Colombia, pero que esta licencia estaba "caduca desde hacía varios meses". ¿Cuál ha sido la reacción de Defensa? "Se trata de una actividad criminal de la que no teníamos ningún conocimiento. Los hombres, sean israelíes o no, implicados en esta actividad son criminales, y de ellos se debe ocupar la policía".

El Ministerio israelí de Asuntos Exteriores, por su parte, añadió que los israelíes sospechosos de participar en el entrenamiento de los sicarios del narcotráfico de Colombia no son emisarios de Israel ni sus representantes en Colombia, "a ningún título". "Después de todo, si la voz de la cinta es la de Klein, se trata de un civil", añadió un portavoz del Ministerio de Defensa.

Civiles o militares

Esta afirmación es técnicamente exacta. Legalmente también. Estos israelíes que trabajan para los narcotraficantes son civiles. Pero, al tratarse de oficiales en reserva, que son regularmente llamados de nuevo a servicio, durante al menos 30 o 40 días por año, sus lazos con el Ejército no están precisamente cortados. Más aún. Durante su vuelta a filas, estos brillantes oficiales continúan asumiendo responsabilidades de importancia dentro del Ejército. Dirigen regimientos, unidades de elite; entrenan a sus hombres con nuevos métodos de combate. Están familiarizados con las últimas armas y con los equipos electrónicos más sofisticados.Muy provechoso, todo esto, para sus negocios en Colombia o en Latinoamérica en general. En Guatemala, en Honduras, en El Salvador, por ejemplo, donde los instructores militares israelíes y las armas made in Israel son muy preciados. "Los hechos revelados por la NBC y otros medios norteamericanos no son nuevos. Fueron ya relatados, hace meses, por la Prensa colombiana", dijo el primer secretario de la Embajada de Israel en Bogotá.

Ha sido el asesinato del candidato a la presidencia Luis Carlos Galán lo que ha hecho resurgir de nuevo este asunto, según el primer secretario. Se sabe que los servicios secretos colombianos sospechan de que los israelíes han ayudado a los narcotraficantes en la preparación del atentado contra el senador Galán. Alegan dos razones: el hecho de que los oficiales de reserva israelíes entrenaban desde hace mucho tiemp al Ejército de la mafia, y a la profesionalidad de los autores del atentado. Según la televisión de Tel Aviv, varios israelíes próximos a los narcotraficantes colombianos fueron secretamente trasladados a Panamá después del atentado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 24 de agosto de 1989.

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