Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Lucha a muerte entre la 'mafia', y la sociedad colombiana

"Declaramos la guerra total y absoluta al Gobierno colombiano, a la oligarquía industrial y política, a los periodistas que nos han atacado y ultrajado, a los jueces que se han vendido al Gobierno, a los magistrados extraditadores, a los presidentes de los gremios, a todos aquellos que nos han perseguido y atacado. No respetaremos las familias de quienes no han respetado nuestras familias. Incendiaremos y destruiremos industrias, propiedades y mansiones de la oligarquía". Así termina el mensaje de los extraditables (capos de la mafia del narcotráfico) leído ayer por la mañana por radio Caracol. En su mensaje, afirman que el Gobierno respondió a su petición de diálogo con detenciones injustas y "saqueo de hogares".

La guerra empezó ya. Ayer, en Medellín, fueron destruidas las sedes de los partidos liberal y socialconservador, incendiadas las fincas de dos políticos en esa misma ciudad y las autoridades desactivaron bombas colocadas en las emisoras de las cadenas Caracol y RCM. Mientras, el ministro de Comunicaciones descartaba el diálogo con los mafiosos.

La acción del Gobierno para acabar con el flagelo del narcotráfico continúa. En la provincia de Córdoba, una de las más golpeadas por la violencia, fueron incautadas varias fincas del narcotraficante hondureño Rafael Matta Ballesteros, quien en estos momentos está en manos de la justicia de Estados Unidos.

Ha sido detenido Bernardo Londoño, considerado uno de los pioneros del negocio de la droga. Sin embargo, sólo hasta que la Corte Suprema de Justicia se pronuncie, en el plazo de 40 días a partir del momento en que el Gobierno decretó las medidas de guerra al narcotráfico, se sabrá si son o no constitucionales.

Ayer también se confirmó oficialmente algo que era un secreto a voces en Colombia: Morena, un partido político recientemente anunciado por las autodefensas del Magdalena Medio (región agrícola y ganadera ubicada en pleno centro del país) es una parte del plan político del cártel de Medellín para consolidar su poder. Esta afirmación se hace en un documento del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), que ha sido entregado al presidente de la República.

"Morena debe identificarse como punto culminante de una simbiosis entre el narcotráfico, las autodefensas, los grupos de sicarios entrenados por mercenarios extranjeros y los empresarios agrarios fatigados por el insistente acoso de la gijerrllla". El informe publicado por el diarío El tiempo revela los nombres de mercenarios extranjeros, británicos e israelíes que han entrenado en Colombia a los testaferros de los capos de la mafia. No figura en esta lista el coronel israelí Yair Klein. El documento asegura también que Morena es parte de un plan desestabilizador iniciado por los extraditables para proteger sus intereses. La idea del cártel sería crear una especie de territorio libre donde los cabecillas del negocio contasen con todo tipo de garantías en un vasto territorio, ubicado en pleno corazón de Colombia.

Entre tanto avanzan con éxito las investigaciones sobre el asesinato del precandidato presidencial liberal Luis Carlos Galán Sarmiento, muerto el pasado viernes. Las autoridades aseguran que existen serios indicios contra cuatro de los cinco hombres detenidos, como sospechosos de haber participado en el crimen. Cuarenta testigos, un vídeo y varias fotos tomadas en el momento preciso del crimen, han sido las claves de la investigación. Se dice que uno de los detenidos, el colombiano de ascendencia árabe Jubiz Hizvumb, podría ser uno de los hombres que disparó al aire para distraer a la multitud que asistía a la manifestación política, y así, en medio del caos creado, pudo huir. Hoy los principales diarios del país publican la foto robot de un hombre de 25 años y de ojos claros. Según los testigos, una persona de estas características fue el que disparó y acabó con la vida de Galán.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de agosto de 1989

Más información

  • Los narcotraficantes amenazan a políticos, periodistas, jueces y sindicalistas