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Ciervos cegados por la luz de un camión

El talento del joven cineasta Steven Soderbergh se puede calibrar por la confianza que le están demostrando algunos afamados productores. Pero además de Levinson, Pollack o Redford, que se han apresurado a ofrecerle trabajo tras su triunfo en Cannes, otros confiaron en él y le ayudaron a llegar.Este es el caso de Casey Silver, presidente de producción de la compañía Universal. Silver era presidente de la Tristar en 1986 cuando esa productora ofreció un trabajo a Soderbergh, un guión de una película que jamás llegó a filmarse pero que encantó a quienes lo leyeron.

"Los jóvenes cineastas son como ciervos cegados por la luz de un camión que se les acerca", ha explicado Silver, quien dice entender mejor que nadie los problemas que genera tratar con jóvenes promesas y que se declara satisfecho de que el director de Sex, lies and videotape haya aceptado el proyecto de The last ship.

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Ha sido Silver el que ha aceptado también el capricho del joven director de que esa película no se estrene en Suráfrica, tal y como exigió Soderbergh a la hora de firmar el contrato. El productor de la Universal acepta esas cláusulas porque aún recuerda al Soderbergh de antes de Cannes. "Era un chico precavido que tenía su punto de vista y escribía bien, pero que nadie sabía quién era, ni nadie se preocupaba de ello", recuerda.

Steven Soderbergh, un chico taciturno al que le gustaba de pequeño sumergirse en la oscuridad de los cines tiene un larga Iista de películas favoritas. Él menciona entre las que le han dejado huella El Tercer Hombre, El Padrino, Tiburón, Ciudadano Kane, Annie Hall, El crepúsculo de los dioses, Todos los hombres del presidente ... Ahora, su timidez se ha exacerbado y acude a refugiarse siempre que puede a su casa de Virginia, entre los suyos. Soderbergh, que para todo tiene una explicación, afirma que "es porque detesta el smog que cubre la ciudad de Los Angeles.

Independientes

Spike Lee, el otro joven cineasta que ha conmovido las conciencias blancas del público norteamericano con su satira anti racista, también está en onda y eso que hasta hace bien poco nadie sabía quién era. El éxito comercial y de crítica de su Do the right thing le aportarán nuevos proyectos cinematográficos mucho más ambiciosos comercialmente que los que ha producido hasta la fecha. Quizá entonces su independencia y la soltura y desfachatez con que plantea los problemas sociales de la sociedad norteamericana serán más duros de explicar y de mantener. "Si eso ocurre, volveremos a luchar", ha declarado Lee, el otro ciervo deslumbrado por las luces cegadoras de un camión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de agosto de 1989