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Almodóvar: "Ha acabado la era Maura y comienza la era Abril"

El director manchego rueda una nueva película

Todavía resacoso del éxito de Mujeres al borde de un ataque de nervios, Pedro Almodóvar ha comenzado el rodaje de Átame, la historia de un chico que quiere ser normal frente a un mundo que se empeña en no dejarle que lo sea. Protagonizada por Victoria Abril y Antonio Banderas, el presupuesto de esta fábula de humor patético, ya vendida a toda Europa, es de 250 millones de pesetas. "Muchos esperan que me mantenga en la línea de Mujeres..." afirma Almodóvar, "pero ésta es una película dura. Lo único que te da el éxito es poderte permitir el lujo de no ser complaciente con el público".

De pie ante una chimenea marmolizada de dudoso gusto, rodeada por cojines de ganchillo, una diminuta Victoria Abril, embutida en un ajustadísimo minivestido naranja, sujeta entre las manos el cable interminable de un teléfono rojo. Está a punto de ahorcar con él a un cachas musculosísimo, vestido con unos calzones de cuero negro y adornado con un sinfín de cadenas, correajes y hebillas. Pedro Almodóvar, camisa verde, pantalón blanco, se mueve a grandes zancadas con un fajo de apuntes bajo el brazo mientras se da aire aceleradamente con un abanico negro. En el estudio hace un calor inhumano. El equipo, sudoroso, se afana en preparar de nuevo el plano. Para refrescar a Pedro, alguien muy solícito le acerca un vaso de plástico con un gazpacho que huele a metros de distancia: ajo y vinagre en cantidades suficientes para levantar a un muerto."Ésta es una pelí muy dura, muy patética. Lo habitual después del éxito de Mujeres... sería continuar en esa línea, pero como no sé, en qué se basa ese éxito, no puedo repetirlo", afirma Almodóvar, "y, además, no quiero que me influya. El éxito me hace radicalizarme más aún. Y gracias a él me puedo permitir el lujo de no ser complaciente, de hacer la película que yo quiero, independientemente de lo que esperen los espectadores. Sé que a muchos les encantaría que me diera una hostia, y me restregarán la anterior, y todo eso, pero preferiría que la gente se enfrentara a Átame como si no supieran nada de mí".

Escrita expresamente para Antonio Banderas -"hasta lo que no me gusta de él me va bien para el papel"-, Átame supone el cambio de pareja cinematográfica de Almodóvar: está coprotagonizada por Victoria Abril, primera sustituta de la hasta ahora sempiterna almodovariana Carmen Maura "Sé que habrá muchas comparaciones. Son esas servidumbres que te impone la prensa pero espero que se cansen pronto. Ha acabado la era Maura y ha comenzado la era Abril", afirma categórico.

Así pues, decidido a reinventarse, con la película ya vendida a toda Europa y en negociaciones para colocarla en Estados Unidos, Almodóvar ha ideado una historia llena de psiquiátricos, quinquis, síndromes de Estocolmo, raptos amorosos y exaltación familiar. "Es muy corrosiva, todo menos conservadora. Aunque parezca irónico, el protagonista quiere ser una persona normal, alguien que ve la tele en zapatillas, rodeado por su mujer y sus hijos. Algo que puede parecer una aspiración pequeñoburguesa y deleznable, pero para él, que no tiene nada, la familia y la regularidad suponen un lujo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de julio de 1989