FERIA DE SANTANDER

Con el freno echado

ÁNGEL CEBRIÁN Estaba la plaza sumida en un profundo sopor hasta la salida del quinto de la tarde. En aquel momento el respetable despertó alertado de una sonora bronca, desatada en el tendido 6, y aquello, que afortunadamente no llegó a más, sirvió para que unos y otros se percataran de Fernando Cepeda. Allí abajo estaba el torero con su impecable estilo. Toreando con la muleta en suaves y templadísimos derechazos, unos los ligaba en el sitio, para realizar otros si recorría la arena, ya que su toro, ese quinto, igual que el resto, llegaban a la franela con el freno de mano echado.

Ni dándoles cuerda

Más que aplomados, estaban inmóviles, y ni dándoles cuerda metían la cabeza. Con sacacorchos extrajo Cepeda pases de impecable estilo, igual que a su primero, que le toreó en el platillo de la plaza por redondos y circulares ligados en el sitio.

Rojas / Méndez, Cepeda, Lozano

Cinco toros de Gabriel Rojas, mansos, gordos y blandos. Uno sobrero lidiado en tercer lugar, feo de tipo y manso. Víctor Mendes: palmas, saludo tercio en su lote. Fernando Cepeda. palmas, saludo tercio en su lote. Fernando Lozano: palmas, saludos tercio, dos orejas. Plaza de Santander, 22 de julio, 4ª corrida de Feria.

Fernando Lozano, ante el sobrero, que se echó al picador con el jaco a los lomos, ejecutó cuatro bellos y largos naturales.

Tras esto, el toro paradísimo invitó al diestro a la voluntariedad. Dos orejas de feria se llevó ante el último de la tarde, aunque para ello pocos tuvieron en cuenta la nulidad de este diestro para con el manejo del capote. Aquí, como en tantos sitios, sólo se prima la labor de los toreros con la franela. Tiempo llegará, de seguir así, en que invisibles se harán los capotes y tal pasaje de la lidia sólo se verá en las estampas de los libros.

Lozano muletea al paso del toro; por eso le jaleaban bullangero cuando toreaba de perfil. Voluntarioso estuvo, indudablemente, aunque el que toreó de verdad fue el toro, ese sexto que atesoraba una calidad poco común.

Lo peor fue a parar a Víctor Mendes, que si bien cuajó un excelente tercio de banderillas, ante el primero, lo hizo olvidar con el cuarto al fallar estrepitosamente. Mendes, que carece de recursos técnicos para con la muleta, se mantuvo simplemente discreto en sus dos toros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0022, 22 de julio de 1989.