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Crítica:'JAZZ'

Vientos europeos

Peter Guidi QuartetCafé Central. Madrid, hasta el 9 de julio.

El progreso y la renovación que en los últimos tiempos ha experimentado la escena jazzística madrileña -aún bien lejos de otras capitales europeas- tienen en un club, el Café Central, y una asociación, el Taller de Músicos, dos valiosas fuerzas precipitadoras.

Valga este preámbulo para saludar, de nuevo, la presencia del saxo alto ¡talo-holandés Peter Guidi en el Café Central. Lo que se saluda es joven jazz europeo de clara homologación internacional.

Peter Guidi es un saxo alto cuya senda post-parkeriana parece haber sido tomada en el banderín de enganche de Cannonball Adderley Potencia, ritmo y una emoción no tan abierta hacia el infinito, corno Charlie Parker, como a la comunicación, el toque Cannonball. En los saltos de la libertad que afianza la expresión sería Erie Dolphy quien podría venir a nuestra memoria. En todo momento, un músico con un buen punto de definición Individual, un bopper desde el lado de la vida.

Con Guidi ha venido Walter Lang, un pianista sorprendente que en cada concierto revela sucesivos despegues. Así puede empezar su solo en un blues siguiendo a Lonnie Tristano -o a Herbie Hancock cuando seguía a Tristano- para ir subiendo hacia estallidos no previsibles en quien también puede ser tan mesurado. Algo hay de particularmente atractivo en el pianismo (sic) de Lang.

También está Stefan Lievestro, un muy joven contrabajista que sabe hacer volar sus dedos para no perder el muy anfetamínico pulso del bop, y Slatko Caucic, un baterista consistente, pero poco dado a la delicadeza de los acentos y los matices, provocador de clímax desde el único motor de la explosión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de julio de 1989