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Dos trenes soviéticos, destruidos al estallar un gasoducto

Varios centenares de personas, entre ellas muchos niños que se dirigían de vacaciones desde Siberia hacia el mar Negro, han muerto al producirse en la noche del sábado una explosión en un gasoducto en los Urales, la segunda zona petrolera de la URSS, en el momento en que pasaban dos trenes cargados con más de 1.000 pasajeros, según informaciones soviéticas disponibles ayer por la tarde en Moscú. Dichas fuentes señalaron que unas 800 personas han sido dadas por desaparecidas a raíz de lo que el político Boris Eltsin, originario de la región de los Urales, consideró ayer como la catástrofe mayor de la historia de los ferrocarriles soviéticos.

El líder Mijail Gorbachov; el presidente del Gobierno, Nikolai Rizhkov; el ministro de Defensa, Dmitri Yazov, y otros altos funcionarios, entre ellos el ministro de Sanidad, Evgueni Chazov, se desplazaron ayer por vía aérea a los Urales. En diciembre del pasado año, Gorbachov tuvo que suspender su visita a Estados Unidos por el terremoto que asoló Armenia causando más de 25.000 muertos.El día de hoy ha sido declarado dia de luto en todo el Estado, sin que ayer por la tarde se supiera si el Congreso de los Diputados Populares de la URS S iba a suspender sus sesiones durante la jornada. Todos los actos de esparcimiento previstos para hoy han sido anulados y el programa de televisión sufrirá los correspondientes cambios, según anunciaba ayer la agencia Tass.

Las autoridades soviéticas anunciaron la apertura de una investigación sobre las "causas y circunstancias" de la catástrofe. Al lugar del suceso llegó primero una comisión gubernamental dirigida por el vicepresidente del Consejo de Ministros de la URSS, Genadi Vedernikov. Brigadas de médicos de regiones vecinas se dirigieron al lugar del accidente.

En Novosibirsk, la televisión y la radio local interrumpieron sus programas e informaron de la creación de un centro de coordinación donde los parientes de los viajeros pueden preguntar sobre la suerte de sus familiares que viajaban en los trenes siniestrados. Las clínicas de la ciudad de Ufa, la capital de Bashkiria, han sido dispuestas para prestar ayuda y los hoteles han sido habilitados para albergar a los familiares de los pasajeros. En la madrugada del domingo la estación de ferrocarriles de Cheliabinsk, una ciudad próxima al lugar del accidente, se había convertido en centro de donación de sangre por donde habían pasado más de 200 voluntarios. Un hospital de campaña fue instalado en el lugar de los hechos.

En Moscú, un portavoz de la organización municipal del Partido Comunista, en nombre de su dirigente Lev Zaikov, pidió ayer a los diputados de la capital, reunidos en aquel momento para preparar una defensa del científico Dimitri Sajarov en el Parlamento, que suspendieran el mitin político previsto para la tarde en una explanada de la ciudad. El portavoz, Anatoli Niemtinov, manifestó que los trenes llevaban más de mil pasajeros.

Un minuto de silencio

Poco después, ante miles de personas que habían acudido al mitin, el diputado Boris Eltsin informó de la catástrofe y de la súbita vuelta a sus lugares de origen de los diputados de Novosibirsk, Omsk y parte de los Urales. Pese a no conocerse el número de víctimas, Eltsin consideró que "tal vez se puede ya decir que por el número de personas que han perecido nunca tuvimos tantas víctimas en los ferrocarriles". Dijo que los muertos podían ser centenares y pidió a los reunidos que guardaran un minuto de silencio en memoria de las víctimas, antes de volver a sus casas.Hasta ahora, la catástrofe ferroviaria más grave en la URSS se había producido en agosto de 1987 cuando 106 personas fallecieron al chocar dos trenes en la ciudad de Kamensk-Shajtinski, 900 kilómetros al sureste de Moscú. El pasado año, en junio, 93 personas murieron y 700 heridas al estallar un tren cargado de explosivos en Arazamas, 500 kilómetros al este de la capital soviética.

A comienzos del presenta año fue detectado un escape en el gasoducto de Siberia que se había producido en una zona deshabitada. Las autoridades recurrieron a un helicóptero del Ejército que lanzó un cohete contra la concentración de gas acumulada a ras de suelo y la hizo estallar.

[El presidente francés, François Mitterrand, envió ayer un mensaje de condolencia a Mijail Gorbachov por la catástrofe ferroviaria de los Urales, informó ayer un portavoz presidencial citado por la agencia EFE.]

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de junio de 1989

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