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El novillero Antonio Posada salió de la UCI

El novillero Antonio Posada, que resultó con conmoción cerebral y grave traumatismo craneoencefálico en el festejo del pasado miércoles en Granada, salió a última hora de la tarde de ayer de la unidad de cuidados intensivos (UCI), de la clínica granadina donde permanece ingresado. A mediodía de ayer se le realizó un nuevo scáner, y pudo apreciarse que el trombo que tiene alojado en su parietal. izquierdo, se ha reducido en un 40%.Esta ligera evolución favorable, unido a que ha recuperado el habla y casi totalmente la movilidad que había perdido en la pierna izquierda tras el percance, hizo que los doctores que le atienden decidieran trasladarle a una habitación del hospital Vírgen de las Nieves. El scáner a que fue sometido ayer ya demostró que el tamaño del coágulo se iba reduciendo lentamente.

El torero va a ser trasladado a Madrid el próximo lunes en una ambulancia especialmente acondicionada, para ser tratado de su lesión en la Residencia Sanitaria Doce de Octubre. Allí le atenderá el doctor Máximo García Padrós, cirujano que dirige el equipo médico de la enfermería de la plaza de Las Ventas, que ha sido quien ha recomendado el traslado.

García Padrós explicó ayer al padre del novillero, el matador de toros retirado y crítico taurino Juan Posada, las tres posibilidades de tratamiento para hacer desaparecer en su totalidad el trombo, pues mientras exista éste, por pequeño que sea, hay un peligro real para el paciente. Estas tres opciones son: intervención quirúrgica, rayos láser y reposo absoluto. Hasta que Posada no sea reconocido por García Padrós no se sabrá cual de estos tratamientos se elegirá. En el mejor de los casos, el diestro madrileño no podrá reaparacer hasta transcurrido un plazo mínimo de 20 días.

El percance se produjo cuando, en el, citado festejo de Granada, un novillo le volteó al torear con el capote. Posada cayó de cabeza y fue trasladado sin conocimiento a la enfermería. Recuperó la consciencia, ya en la clínica, pasadas; tres horas, pero no podía mover la pierna izquierda ni hablar. El jueves ya movía lentamente esa pierna y hablaba, aunque sin coordinación, problemas que le desaparecieron ayer casi en su totalidad.

Juan Posada comentó anoche que, al margen de su preocupación por la evolución de médica de su hijo, este percance le había reventado la temporada. "Era su hora decisiva", dijo; "tenía el compromiso de su presentación en Madrid -donde había contratado dos tardes-, que debía determ:inar el futuro de su temporada". Añadió que, en sus comienzos, ya le había avisado que la profesión de torero era muy dura. -Y, por desgracia", añadió, "lo está comprobando".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de mayo de 1989