Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
42º FESTIVAL DE CANNES

Mickey Rourke y Liliana Cavani, abucheados por la película 'Francesco'

ENVIADO ESPECIAL Cannes, tras largos años de contribuir a la imbecilidad del cine, vuelve a ser un auténtico festival de arte cinematográfico. La película favorita, Jesús de Montreal, para unos es excelente, y para otros, deleznable. Jean-Marie Straub, el irascible superviviente de la vieja nueva ola francesa, arma escándalos donde discute, y discute en todas parte. Más homenajes: Peter Ustinov, Sergio Leone y Michelangelo Antonioni. Mickey Rourke y Liliana Cavani, por su Francesco, son amenazados con un linchamiento moral. Spike Lee, un cineasta norteamericano negro, se hace manzana de otra nueva discordia. El cine está enfermo, tiene fiebre, hierve, pero vive y hace vivir.

Ayer, en la bahía de Cannes hubo dos tormentas: una, mar adentro, encima de las siluetas de la VI Flota norteamericana allí fondeada, y otra, dentro de los muros del bunker, belicoso nombre con que aquí se conoce a la mole ocre del palacio (para los radicales, estercolero) del cine.La tormenta interior fue la más estruendosa. Hubo desbandadas de espectadores enfurecidos durante la proyección de Francesco, una película dirigida por la incorregible Liliana Cavani, que nadie sabe cómo se las arregla para ir de pateo en pateo, sin desfallecer, por los festivales del mundo. Hace tres años, con su, gracioso de puro malo, Interior berlinés, todo el mundo festivalero la consideró acabada. Pues bien, aquí está de nuevo y con una película de nada menos que 14 millones de dólares sobre la difícil figura de san Francisco. Durante la proyección se oyeron susurros pidiendo que se desalojara la sala en solidaridad con el santo de Asís.

Nueva y enorme bronca, compartida esta vez con el famoso Mickey Rourke, otro incorregible que últimamente va de batacazo en batacazo sin perder la moral. Su Francesco es un memorable disparate, con una escena, la del santo retozando desnudo en la nieve, que pasará a las antologías de joyas de la imbecilidad cinematográfica que parecía definitivamente desterrada de los mayos de la Costa Azul.

Monumento al ridículo

El sarcasmo festivalero (que ya adjudicó una feroz escorias de Nueva York a Historias de Nueva York) ha bautizado esta escena con un ciclópeo "San Francisco violando al hermano glaciar", que es reflejo exacto de este nuevo monumento al ridículo firmado por Liliana Cavani.Por suerte, el día deparé un desquite con una interesante película del director neoyorquino de raza negra Spike Lee, Do the right thing. Se trata de una visión explosiva y llena de vida de cuatro esquinas de la zona negra de Brooklyn. Dice Lee: "Nosotros sabemos cómo viven los blancos en Estados Unidos, pero ellos no tienen ni idea de cómo vivimos la gente de color. Por eso somos los únicos que verdaderamente estamos capacitados para interpretar nuestra historia".

La película termina con dos citas: una de Martin Luther King, contra la violencia racial, y otra, de Malcom X, que dice: "En caso de legítima defensa, la violencia es la inteligencia". Spike Lee no cree que esta doble cita contradictoria se preste a confusión. "La película", dice, asume ambas posiciones, pero la clave de la verdad, si se quiere entender cómo están hoy las cosas, hay que buscarla en la segunda".

Esta tarde llegará Michelangelo Antonioni. Y mientras el maestro llega se homenajea a otro cineasta de la misma nacionalidad desaparecido, Sergio Leone.

Por fin, Clint Eastwood se dignó a decir algo acerca de su inventor, y envió este telegrama: "Hace 25 años trabajé con Sergio Leone en las llanuras de España. Sergio tomó un asunto norteamericano, el western, y por su genio y su visión hizo una película que por sí misma modificó el género. Después de él, el westem ya no fue nunca lo mismo de antes".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de mayo de 1989