Josef Nadj en Granada su obra basada en el ritual de la muerte

El pasado viernes, jornada inaugural de esta VII Edición del Festival Internacional de Teatro de Granada, Josef Nadj presentaba su ópera prima, Canard Pékinois (estrenado en 1986 en París, en el teatro de la Bastilla). El domingo, este creador húngaro afincado en París desde 1980, presentaba su segunda creación, Sept peaux de rhinoceros, un espectáculo producido en Budapest y recientemente estrenado en el Théátre de la Ville de París, que asimismo coproduce el espectáculo conjuntamente con el Centro di Produzione Inteatro di Polverigi.Sept peux de rhinoceros, que se subtitula Danza macabra, es una especie de ritual alrededor de la muerte y del miedo a morir que, tal como explica Nadj, "he recibido dé mi abuelo y de su propia muerte, de un miedo que experimentó durante la guerra". "Para mí", recuerda Nadj, "aquello fue el aprendizaje, la transmisión del conocimiento supremo. Su muerte, sin embargo, fue espantosa, un tormento. Estaba perdiendo la voz pero seguía contando. Yo no aguantaba más aquellos relatos de los que él quería deshacerse. Esta obra cuentas esos relatos".

Sept peaux de rhinoceros es un espectáculo bellísimo, de un gran poder de evocación, resuelto con una estética y un ritmo cinematográficos, con imágenes que se suceden mediante sutiles fundidos encadenados. Aunque apenas hay música, tan sólo unas percusiones intermitentes, la danza tiene un papel primordial.

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