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Renata Scotto: "Lo más importante de la ópera es transmitir las más intensas emociones"

La soprano italiana es 'Fedora', esta semana en el teatro de la Zarzuela de Madrid

J. A. VELA DEL CAMPO, Eran jóvenes, muy jóvenes. En el segundo intermedio de una de las funciones de Fedora, que durante estos días se está representando en el teatro de la Zarzuela de Madrid, comentaban que María Callas "debía de ser algo así" como lo que estaban percibiendo de la actuación de Renata Scotto. Efectivamente, debía de ser algo así, era algo así. No en vano Le Monde de la Músique calificaba a la Scottocomo la sucesora de la Callas. "María tenía una enorme personalidad. Estaba tan atraída por ella que era la imagen de lo que yo a llegar a ser algún día: cantante, actriz, personaje, prima dónna".

Cuando estudiaba canto en Milán, a los 17-18 años, Renata Scotto no se perdía una sola de las actuaciones de la mítica soprano. "Antes de conocerla personalmente, de. hablar con ella, la había escuchado infinidad "de veces. Era una diva en escena, pero no fuera de ella. Suponía un símbolo de los que esperábamos la renovación de la ópera en aquellos años".Renata Scotto tiene la virtud (de emocionar. El máximo elogio que se puede hacer de un cantante de ópera es la identificación con el personaje que representa. En esta ocasión, Renata Scotto es Fedora. "La artista debe comunicar con el público lo que el compositor ha escrito. La esencia del drama se transmite a través de la interpretación, de la dicción, de la expresión, la línea musical".Directora de escena

Últimamente ha cultivado la dirección escénica. "Amo el teatro, el estudio de los ambientes, de la historia. Trato de ponerlo al servicio del cantante. A veces se corre el riesgo de distraer la atención del espectador con escenografías aparatosas. Es necesario una renovación de la escena para la modernización del espectáculo operístico, pero no debe sobrepasar las instancias musicales ni el concepto de que el drama viene de los personajes".

En los próximos meses dirigirá tres óperas de Fluccini: Tosca, La boheme y Madame Butterfly.

"La orquesta tiene una importancia enorme en la ópera", afirma Renata Scotto, "pero los directores musicales se comportan en alguna ocasión como divos, descuidando la concertación. No es frecuente encontrar ahora directores que amen la ópera o los cantantes como hacía Toscanini".

El vídeo y la televisión, así como los discos, han sido muy importantes, según la soprano italiana, para la divulgación espectacular de la ópera en los últimos años, "ha sido una posibilidad de que mucha gente que antes jamás lo había hecho, se acerque a la música. Yo he recibido muchas cartas de admiradores que nunca me han visto en el teatro y me conocen solamente de los medios audiovisuales".

Sin embargo, no es partidaria de la ópera llevada al cine. "El cine es un medio en sí, con su lenguaje propio. No es compatible con la ópera".

Ciclo cerrado

El crecimiento de espectadores no se ha traducido en la creación de nuevas óperas que aumenten el repertorio con inquietudes y temas de nuestros días.

"La ópera es una forma de arte que ha cerrado un ciclo. A partir de ahora será otra cosa. Puede darse una resurrección, pero en este momento el público viene al teatro para emocionarse, es una liberación de las tensiones cotidianas. Tenemos problemas graves en el mundo. El concepto de la melodía no va con nuestro tiempo. El sentimentalismo está prohibido en la vida moderna. Por eso se produce una identificación, si se quiere primaria, pero artística, con un llanto, una pasión, una forma de amar".

Voz italiana

J. A. V. DEL C., Renata Scotto se enorgullece de ser una cantante, una voz, típicamente italiana. Su repertorio, centrado fundamentalmente en los compositores de su país, se ha apoyado, según las épocas, en el bel canto y en el verismo. "Con Alfredo Kraus he participado en las más bellas óperas belcantistas, como La sonámbula, que la hemos cantado por todo el mundo. Con Plácido Domingo, un gran temperamento en escena, me he centrado más en el verismo. Con él he tratado de acercar al público joven de una forma creíble este repertorio. Ambos son magníficos, son mis preferidos".

Ama a Puccini hasta el límite. También a Massenet; ,les como un Puccini sofisticado, a la francesa". Tiene los ojos azules, es expresiva, canta más que habla, mueve los brazos, como en el teatro, continuamente; contagia su entusiasmo por la vida. "Duermo poquísimo. A las ocho de la mañana ya estoy dispuesta para salir, leer, estudiar, diseñar, caminar, ver museos o escuchar la radio. No puedo perder un minuto de la jornada. Cuando deje de cantar no sé qué haré, cualquier cosa. Dar clases de interpretación, quizá". Tras sus actuaciones madrileñas dará recitales en Valencia el día 24; en Málaga, el 29, y en San Sebastián, el 2 -de mayo.

Hacía casi 20 años que no cantaba una ópera en Madrid. Sus actuaciones en Estados Unidos han absorbido una gran parte de su carrera. "El público allí es distinto, casi nuevo. Los cantantes europeos somos como embajadores, debemos enseñar. Caruso fue un precursor. En España, como en Italia, el público es dificil porque conoce la ópera y la lleva dentro. Aquí yo siento que va como a las corridas de toros, con ánimo perfeccionista, a apreciar la calid

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de abril de 1989

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